Lista de Autopublicados

Me he propuesto una vez al mes hacer dar vuelta la #ListaDeAutopublicados por todas las redes que tengo, pero como no soy una araña y no sé tejer, les pido a todos los que pasen por acá, integrantes o no de la misma, y que siguen este sitio por alguna razón, le dejen sus deditos y corazoncitos tan necesarios en estos tiempos de soledad por alguna plataforma.

A su vez, voy a comenzar a solicitar a los integrantes que coloquen en su sitio/blog el banner de la iniciativa con la etiqueta #ListaDeAutopublicados, que hasta ahora solo El blog de Lídia y yo tenemos.

Vamos, que somos todos/as autores/as y apoyarnos hace la diferencia. 

¿Cómo formar parte de la lista?

Ver aquí.

 

 

Votaciones abiertas hasta el 31-03

¡Finalizó el primer concurso del año con un total de 13 participantes!

Recuerden que los ganadores serán los tres textos que tengan la mayor cantidad de votos y se darán a conocer el Domingo 01/04 (en caso de empate se procederá a una segunda votación entre los finalistas).

Para votar, solo tienen que dejar su me gusta o comentario debajo de su texto favorito.

Abajo les dejo los links a cada uno ellos:

Bases del concurso aquí

Concurso Marzo 2018 – Participante 13

LA NIÑERA
La puerta enorme de madera oscura y lienzos góticos se abrió sin darme tiempo a tocar, miré el enorme vestíbulo, allí cabía sin problemas mi apartamento, estaba alucinando por lo que veía: enormes cuadros, ventanas con unas cristaleras de colores que al entrar los rayos de sol iluminaban la estancia como un arcoíris, una mesa donde podían sentarse al menos 20 personas cómodamente, en la que encima habían colocado un delicado jarrón de cristal y dos hermosos cisnes también de cristal.
La lámpara me pareció una de las cosas más bellas que había visto, lágrimas de cristal conformaban filigranas que los ventanales hacían que brillará y se llenará de color.
Justo en ese momento vi venir hacía mí un hombre alto, vestido totalmente de negro, su cabello Andrino, ojos azabache, todo en su figura impresionaba. Con una voz ronca se dirigió a mí: -debes de ser la niñera-.
Dije un tímido -sí- venga por aquí, me dirigió hacía unas escaleras inmensas, con unas maravillosas barandillas de madera, que al contemplarlas de cerca me di cuenta de que eran pequeñas figuras retorciéndose, me dio un pequeño escalofrío.
Paró delante de una puerta y la abrió, -pase por favor, esta es su habitación-.
Cuando me vi dentro parpadee varias veces, hermosa, llena de luz y con unos muebles que parecieran salir de unos cuentos de hadas, ¡Me encantó. Una sonrisa enorme cruzó mi cara al mirar al hombre que me había llevado hasta allí.
El muy serio me dijo: me llamo Carlos, si necesitas algo me avisas, en la cena conocerá a la señora.
Cuando por fin me quedé sola me dirigí al balcón y me quedé sin respiración, era bellísimo, con un estanque lleno de flores de loto, con tantas flores que se perdían, los árboles daban sombra a unas tumbonas. Daban ganas de bajar y leer un libro en aquel lugar que inspiraba serenidad.
Recordé no sé por qué las figuras de las barandas y me estremecí, se me vino a la cabeza los extraños cuadros, las figuras terribles que había pintadas, pensaron en la distinta decoración de la casa, como si hubiese sido decorada por dos personas distintas.
De pronto se oyó un grito aterrador, el corazón me dio un vuelco, me asomé al pasillo con cuidado y vi aquella mujer con los ojos rojos, la cara desfigurada y una figura esquelética, me miró y sonrió, aquella sonrisa te dejaba helada, cerré la puerta con cuidado, me apoyé en ella y pensé en irme pitando.
Jamás en mi vida había contemplado algo que me diera tanto terror, intenté tranquilizarme, suspiré hondo dos o tres veces y decidí pegarme una ducha y bajar a cenar.
Un pequeño golpe en la puerta me anunció la cena, bajé la escalera con un poco de temor, al entrar al comedor de nuevo me quedé sorprendida, parecía un salón del siglo XVIII lleno de esplendor, una mujer blanca como la cera vino hacía mi, me beso las dos mejillas y me susurro al oído: que buen color tiene niña… Todo el cuerpo se me puso erizado a pesar de la sonrisa que luego me obsequió.
Nos sentamos a la mesa los tres, el silencio dominó la cena, hasta que un grito gutural sacudió los cimientos de la casa, me estremecí y miré asustada y mis anfitriones, no podía creerlo, ¡Estaban tan tranquilos! Pensé: me voy, pero ya, salgo corriendo de aquí.
Me levanté con brusquedad, lo siento, creo que no me interesa el trabajo, salí del salón y subí las escaleras, abrí la puerta del dormitorio y allí estaba: un bebé de unos dos años, vestida de negro, el pelo del color del trigo y los ojos más rojos que el zafiro, las lágrimas me corrieron, pensé con melancolía en mi casa, tan segura, tan acogedora y supe que no la vería más.
Participá del Concurso Marzo 2018

Concurso Marzo 2018 – Participante 10

Sólo Tú

Me encuentro en el parque al que soliamos ir, sentada en una pequeña banca de madera, miro a mi alrededor, todos parecen concentrados en lo que hacen, suelto un suspiro, mientras me pierdo en la melancolía que embarga tu recuerdo, muevo inquietamente mis pies, y siento que transcurren algunos minutos.

Por instinto levanto la vista, y allí vienes tú, con ese cabello despeinado y tus ojos café mirando a todas direcciones, sin concentrarse en ninguna. Algo pasa, detienes tu mirada en mí, y siento algo en el estomago, ni en mil vidas pensé en volver a verte, mi corazón empieza a latir con desesperación, estoy ansiando tu llegada.

La poca distancia que había entre nosotros se acorta, haces un gesto raro con tu boca, y yo no dejo de mirarte, no puedo si quiera intentarlo, ya estás sentado al lado mío, sonrío e intento decirte algo, pero antes de poder hacerlo , un beso de tu boca me detiene, tus labios empiezan a deslizarse sobre los míos, cual pincel sobre un lienzo, cierro los ojos y me entrego a este mágico momento, a la calidez de tu presencia.

Participá del Concurso Marzo 2018

¿Quiere hacer felices a tres autor@s y dejar contenta a una loca?

Participe del Concurso Marzo 2018 que organizamos junto a ell@s. Tienen oportunidad de enviar sus textos hasta el sábado 24 de marzo.

Si no quiere participar porque anda de bloqueo mental o simplemente malhumorad@, ayúdenos a propagar la noticia compartiendo la entrada del concurso por cualquier medio.

Todos los involucrados estaremos ilusionados, felices y agradecidos por la ayuda que nos brinden.

¡No sean chúcaros!

Concurso 2018 – Participante 9

A  tú manera (prosa poética)

Tus melancolía(s) me enamoraron vida mía, me hicieron entender la belleza de tus labios, me llenaron de enseñanzas y tiernas alegorías, muchas cosas tengo que aprender contigo, en un viaje que comenzamos desde hace muchas vida(s), te he amado sin reparo, y sin embargo sigues pensando que te he sido infiel cuando mi pensamiento te pertenece desde el amanecer hasta el anochecer, no quiero pintar mi vida, en lienzo(s) diferentes,  pues la vida contigo es ahora, y solo quiero soñarte y amarte de modo diferente al que he vivido hasta ahora. Sin ti el viaje, sería obscuro y vacío, porque me tienes volando a tu manera, el viaje cariño mío, solo contigo, eso sí a tú manera.

Participá del Concurso Marzo 2018

Concurso Marzo 2018 – Participante 8

EL LIGUE

—Es una maravilla, ¿verdad?

Miré hacia la voz que me había sacado de mi ensimismamiento. Me encontré con unos ojos azules impresionantes, rodeados de un rostro de adonis. Mi cerebro pensaba algo inteligente que contestar, pero mi boca fue más rápida:

—¿Eh?

—El cuadro que observas. Es un prodigio.

Claro. El cuadro. Qué iba a ser si no. Tonta, tonta, tonta. Estábamos en la inauguración de una exposición y yo delante de una de las pinturas.

—Una verdadera obra de arte —continuó—. La artista ha sido capaz de darle vida al lienzo con una maestría exquisita. Los colores y las formas hablan por sí solos. Ha plasmado la historia de una existencia; desde el nacimiento hasta la muerte, con sus etapas de felicidad, tristeza, melancolía, confusión… ¿No crees?

—Sí… sí. Justo eso estaba pensando antes —mentí mientras observaba ese revoltijo de rayas y colores que podría haber pintado un niño de tres años.

Mi interlocutor se alejó unos pasos para coger un par de copas de champán de una de las mesas altas del catering. Momento que aproveché para constatar que a su atractiva cara le acompañaba un atlético cuerpo. Y además parecía inteligente. ¿Por qué me hacía caso? Qué más daba. Lo importante es que venía hacia mí con una sonrisa y una bebida.

—Por cierto, me llamo Paolo. Soy redactor de la revista Arte al Cuadrado.

Yo… yo soy Erika. Hermana de Ana.

—¿Ana Montehermoso? ¿Eres la hermana de la artista?

—Así es. —Entonces era cuando me pedía que se la presentara y se olvidaba de mí.

—Estarás orgullosa de ella. Será emocionante compartir la apertura de su exposición.

—Claro. Mi hermanita. Siempre confié en que llegaría lejos. —Bueno, en realidad me reía de ella y le preguntaba si pintaba con los ojos cerrados, pero no parecía buena idea contárselo.

—¿Vendrás también mañana?

—No lo creo. Solo traen canapés hoy.

—Ja, ja. Guapa y graciosa. Me gusta.

Vaya, para una vez que decía la verdad y quedé bien. O tal vez esa no era su primera copa y su sentido de la realidad estaba distorsionado. ¿Y qué decía yo ahora?

—Yo sí volveré mañana. —Gracias, señor, por hacer que hablara él antes—. Aunque puedo venir a primera hora y así tengo tiempo para ir a tomar algo luego.

—¿Conmigo? —Sí, antes de terminar de decirlo ya me había arrepentido.

—Eso es lo que me gustaría, ja, ja. Voy a dar una vuelta y a tomar unas notas, tengo que trabajar. ¿Nos vemos mañana, aquí a las seis?

—Perfecto —respondí con una sonrisa, que pretendía no fuera demasiado amplia, para no parecer una adolescente ilusionada.

En cuanto mi inesperado ¿ligue? se alejó, se acercó mi hermana.

—Tía, Erika, ese era Paolo, el de Arte al Cuadrado. Parecíais muy… melosos.

—Sí, y venga, suelta ya dónde está el truco. ¿Es gay? ¿Está casado? ¿Tiene halitosis? ¿Ronca? ¿Le has pagado?

—Qué va. A mí también me alucina que te haga caso. Tiene a todas loquitas pero es muy selectivo.

—Pues me ha invitado a tomar algo mañana —dije hinchada como un pavo (a lo que también habían ayudado los canapés y las copas).

—Chica, no lo entiendo, que le hayas llamado la atención con ese vestido del mercadillo de los miércoles.

—Es del de los sábados, que tiene más glamour. Y si tú puedes tener éxito con tus garabatos, no entiendo por qué yo no puedo triunfar con mi Dolce y Gabarra.

—Vale, vale. Pero ese no te aguanta ni tres meses. Te apuesto mis Jimmy Choo.

¡Me encantan esos zapatos! Hecho.

Mira por dónde que gané la apuesta, y anda que no estoy elegantísima con los zapatos de mi hermana, hasta cuando voy en chándal. Paolo me dejó a los tres meses y medio, por una rubia de su oficina; una que los fines de semana trabaja de gogó en no sé qué discoteca. Por lo visto ella entiende más de cuadros que yo.

Participá del Concurso Marzo 2018

 

Concurso Marzo 2018 – Participante 7

Fist Man.

Tengo una mano por cabeza. A partir de ahora mi «Mano», con mayúscula, para distinguirla de las otras dos.

Todos creen que por tener una mano por cabeza no soy capaz de pensar. Pero sí que pienso. Y oigo, y veo. Eso sí, no me preguntes cómo lo hago. No sabría explicártelo. Ni siquiera sabría explicar por qué hay alguien como yo.

Siendo estrictos, no se puede decir que como. No hay agujeros en mi cabeza. Pero la piel de mi Mano es permeable. Y, de algún modo, absorbo los alimentos al sumergirla en agua, leche, papillas, purés, mermelada o mantequilla de cacahuete. Sobre esto no quiero extenderme. Es así y punto.

¿Me has visto contar? Eso les encanta. Con el índice de mi mano derecha voy señalando los dedos de arriba. Uno, dos, tres… Cálculo digital. Cuenta de memoria, han dicho. Pero eso no es lo más grande que he hecho, claro. Lo más grande, por orden de importancia, es haber portado la antorcha olímpica. Verla llevada por una Mano que también es la cabeza de alguien les pareció una especie de giro sublime, y a la vez grotesco, de la Creación. Una puesta en cuestión de los límites del Hombre. ¿Quizá lo estoy llevando muy lejos? Bueno, es que yo soy así. Mi esencia es llevar.

Los había que lloraban viéndome trotar con la antorcha. Y los había que no salían de su asombro, cautivos del fuerte impacto visual. En la tele no impresiona tanto. Es como ver hacer payasadas a una mascota de la NBA. Más o menos.

Quizá lo segundo más importante fue cuando me contrataron para despedir aquel transatlántico. El «Júpiter». Una réplica nostálgica del Titanic, pero aún más grande y más retorcidamente vintage. Querían que la primera vez que zarpara yo estuviera allí y dijera adiós desde el muelle.

No les pareció suficiente que lo hiciera agitando la Mano. Querían que moviera las tres. Cuando hago eso los críos saltan, ríen y chillan extasiados.

Me llamaron también para desbloquear un iPhone X gigante con la huella digital del pulgar de mi cabeza, ante cientos de personas, en medio de un centro comercial.

¿Qué más? Ah, sí. Versace hizo un guante para mi cabeza. Desfilé en París.

Y hay un cómic basado en mí. Fist Man.

¿Que por qué pongo en mis fotos de perfil siempre una mano? ¡Es mi cara!

Chócala. No, esa no, la de arriba. La grande.

Sí. Mis días son de circo. No pasa uno sin que tenga que rechazar entrevistas, apariciones en películas o en series de televisión.

Mi mejor peinado es cruzar los dedos. No doy cabezazos, doy puñetazos.

Generalmente, cuando extiendo mis dedos, la gente suele interpretar que estoy contento. Y cuando tengo la Mano cerrada creen que es síntoma de enfado o melancolía.

Me corto las uñas con una podadera.

Sé que hay artistas que pintan lienzos con los pies y hasta con la boca. Verme pintar a mí con la Mano… guau. Eso sí es espectacular.

La cantidad de Chupa-Chups que puedo agarrar con mi cabeza es la unidad de medida del Sweet Candy Megapack de 2016.

A veces me piden, claro está, que haga ese gesto grosero con mi dedo más largo y más alto. Pero yo les amenazo con la bofetada de su vida. No pienso ser esclavo de nadie. Ni andar por ahí con la Mano atada.

Bueno, tengo que reconocer que una vez me enamoré. No sé si ella me quería. No me dejaba abrazarla. Prefería que la agarrase. Y, cuando lo conseguía, se hacía selfies todo el rato.

Nunca llevo anillos en la Mano, porque es como si fuera a jugar al tenis o hacer aerobic.

He soportado mi destino medianamente bien hasta hace unos meses, cuando me crucé en la calle con aquella señora. Y pitonisa. Se quedó espantada mirándome a la cara. ¿Acaso no sabía yo leer las líneas de mi Mano? Que era terrible, dijo.

Me muero. Soy joven, pero me muero. Me lo advirtió aquella señora y pitonisa después de leer las líneas de mi cara. Así que he tenido tiempo para prepararme. Soltar lento, poco a poco, mi insólita existencia.

Pero… también me da rabia, porque es paradójico. Tengo más manos que los demás y justo lo que los dioses me prohíben es aferrarme; a esta maldita Vida.

Para pegarse un tiro en la Mano.

FistMan

Participá del Concurso Marzo 2018

Concurso Marzo 2018 – Participante 6

Rebeldía punzante

Mis pies descalzos caminan por la casa familiar. Entro y salgo de cada habitación acompañada de la soledad, el llanto y el lamento. Asomo mi rostro por los ventanales que siguen enmarcando el LIENZO verde de la plantación tapizada de musgos y sauces llorones, los favoritos de mi madre. Analizo las paredes con mis manos. Sus grietas cuentan la historia de VIDAS que ya no le pertenecen. Hace mucho que las risas y las travesuras se mudaron a la gran ciudad dejando sola a la casona de la infancia.

Trato de emular los pasos de un viejo chachachá que suena en el tocadiscos de la abuela. Manuela mi nana, lo ha puesto para alegrarme el día pero, mis pies torpemente se tropiezan y caigo junto a los retratos familiares dejándome ver los rostros de mis pobres muertos. Desde aquí abajo observo como la vida sigue su curso.

La MELANCOLÍA se apodera de mi mente provocando lágrimas tristes y cansadas por los recuerdos… de mañanas cálidas con olor a café y de cielo pintado de azul, de carreras entre los surcos en la plantación, de paseos de carnaval en aquella camioneta Ford verde, de 1966, que descansa desvencijada a la entrada, de baños de río y pesca de truchas en la temporada… pero más que todo, de ese aroma inconfundible a geranios y rosas que se desprendía de la piel morena de mi madre cuando se abanicaba en los días calientes de verano. Todas estas memorias que revolotean en mi cabeza, como lo hacen las mariposas monarcas que están alrededor de los pinos y oyameles, me consumen y me someten.

El chachachá que suena todavía, termina con la frase “muchacha bonita, mi linda Cachita, Cachita está alborota ahora baila el chachachá”, sin embargo no lo he podido bailar, no he logrado coordinar mis pasos al ritmo acelerado y rumbero de Eddie Palmieri y eso me produce frustración. Estoy como está esta casa, sola y llena de evocaciones pasadas. Todos se han ido, menos Manuela. Ella continúa aferrándose a existir a pesar de la vida misma. Ella cree en la fuerza de las palabras y de las remembranzas de los momentos tanto gratos como ingratos.

Vaya ¡qué locura! ¿Quién quiere recordar momentos desagradables? ¿De qué sirve? Solo Manuela puede creer que algo bueno sacamos de ello… mi vieja y fiel Manuela, mi acompañante de sabiduría montubia.

Mientras observo los rostros en blanco y negro de los míos, el viento de la tarde, que ha terminado de jugar con las cortinas del salón, se dirige al horizonte dejándose caer en su vegetación herbácea. Lo siento desaparecer y extenderse a lo lejos llevándose consigo su silbido, y yo sigo descalza reflejándome entre tantos instantes en los cauces de una memoria a la que le abruma el paso del tiempo.

Participá del Concurso Marzo 2018