Sana Animarum, de de Lídia Castro Navàs [Reseña]

Hoy les traigo la reseña de Sana Animarum, de Lídia Castro Navàs.

DATOS

SanaAnimarum

 

SINOPSIS

Sana Animarum es un relato corto que mezcla la fantasía urbana y la fantasía espiritual. Apto para todas las edades.
Clarice es una chica de veintisiete años a la que ya no le queda ninguna razón para vivir; es por eso, que decide tomar una difícil decisión: suicidarse.
Lo que ella no espera, es que, después de lanzarse al vacío desde la azotea del edificio más alto de su ciudad, vivirá la experiencia más extraordinaria de su vida.

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RADIOGRAFÍA

Lídia nos presenta un relato corto que forma parte del universo de otra de sus obras: Angela: El despertar del amor y la espiritualidad, pero que a su vez se puede apreciar y leer de manera individual como fue en mi caso.

En este libro se encontrarán con Clarice, una protagonista con una decisión tomada que traerá consecuencias sobre el desarrollo de su vida.

Es una historia que brilla en tan solo unas pocas páginas pero que a su vez, son suficientes para abstraernos dentro de la propuesta de este viaje espiritual que trasciende el pensamiento corriente sobre el significado de la vida y nuestro destino.

 

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Más que nunca

Estuve sufriendo tanto dolor, durante tantos años; acostumbrada, resignada, consumida, sumergida en tu odio, presa de tus prejuicios, tus caprichos.

Eterna y joven.

Me hiciste víctima de tus debilidades, creyendo que me salvarías de tu abismo cuando en realidad me lo heredabas.

Hoy, aún en cadenas, me alejo, me arrastro y sangro, sin culpa pero con pena. Buscando raíces, desenterrando pasados que quedaron en el olvido, pero que siempre fueron míos.

Consciente, sola y más muerta que nunca.

Comerse los mocos: una solución monetaria

La última vez que llevé a mi hijo a control, el pediatra me rezongó delante de él por no permitirle que se hurgara la nariz y se llevara los mocos a la boca.

Resulta que el médico terminó dándome cátedra sobre lo saludable de que el niño adquiriera esa desagradable costumbre que tanto tiempo me había empeñado en corregir, alegando que los mocos previenen las caries, refuerzan el sistema inmunológico y sirven como asistente contra las úlceras… ¡Cómo si yo tuviera que saberlo! Inaudito…

Ahora no solo he perdido toda autoridad de decirle a mi hijo que no se saque los mocos, sino que también tengo que incitar a que se los coma… Es que tampoco quiero tener que gastar una fortuna en el dentista.