¿Un Chivas Collins? No, gracias.

Salir a comer a mi lado es de lo más entretenido…. para mí… para el otro lo dudo.

Hasta ahora mi nivel de detallismo y perspicacia se lo había venido atribuyendo a la ostentosa formación académica que había elegido a los 16 años (por ingenua), y la cual  (como consecuencia o despecho) determinaría el resto de mi personalidad, o al menos eso pienso yo… aunque también podría ser por un defecto de fábrica. Quién sabe.

Por eso, por culpa ajena y no mía (como es lógico), es que les voy a detallar los acontecimientos que dan origen al título de esta entrada tal cual sucedieron para mí y para nadie más, porque evidentemente todos estaban de espaldas y divirtiéndose menos yo, que estaba de frente y pasándola mal:

Habíamos ordenado un par de cervezas mientras esperábamos ansiosamente la cena. La noche estaba fría como la puta pero despejada. Afuera (del otro lado de la ventana) un hombre empujaba un carrito de madera que estaba pipí cucú, de esos con dos estantes que se usan para promocionar alguna bebida espirituosa del momento. Se aproximaba en nuestra dirección. “¡Bieeen, tragos gratis!”, pensé. “Ah… qué nivel, el precio del lugar justifica tremendamente el gasto”. Una deducción absurda, lo sé…

Definitivamente era mi noche, la escena no hubiera sido mejor: botellas en posición, barman en tiradores, promotora sobre zancos. Hasta ahí todo bárbaro; llegan los vasos, ¡zas!, abren la caja, ¡wow!, los sacan, ¡son nuevos!, no los lavan, ¡lo parió!, los manosean hasta el hartazgo sometiéndolos a un proceso involuntario de calidad innecesaria que culmina apoyándolos en fila y boca abajo sobre la superficie del carrito a la pesca del primer infeliz que se arriesgara a beber el trago gratis que invitaba la casa, ¡la puta madre! ¡No, gracias!

Sí, leyó bien, eran gratis y dije que no. De seguro fue por eso, por rechazar una bebida gratis y alcohólica, que me pasé el resto de la noche tarareando una canción de Phil Collins.

 

Anuncios

Resultados del Concurso “Mis historias y otros devaneos”

Gracias a todos por participar y ayudar a difundir la obra de

Lídia Castro Navàs: Mis historias y otros devaneos

 

Y ahora sí, los resultados:

 

 

Y EL FLAMANTE GANADOR

Participante 4:

El Peris de https://http16498.wordpress.com/

 

Aquellos que quieran romper el anonimato ahora que David (Caruso) y yo los dejamos, y quieran que sus blogs/pseudónimos/sitios aparezcan en la descripción de las votaciones, háganmelo saber en los comentarios, email o por cualquier red social que se les antoje.

¡Hasta el próximo concurso!

El agujero más molesto de todos

Guarda que el título viene con advertencia explícita: voy a hablar de agujeros; no, en realidad voy a escribir de agujeros, pero sobre uno en particular.

No es que tenga mucha experiencia en agujeros ni nada por el estilo, es más, hasta me molesta la palabra porque me parece vulgar: a-gu-je-ro, bien molesta la podrida. Esta sería una de esas veces que apoyaría a la RAE en uno de esos arrebatos jergáseos durante los cuales decide reconocer palabras sarnosas como “almóndiga” pero no una tan obvia como “aujero”; ni que fuera de subnormal decir “aujero” y uno pueda ir por la vida gritando “almóndiga” sin parecer tremenda idiota. ¡ALMÓNDIGA! Vio que parezco una idiota.

Bueno, no doy más vueltas. El agujero que más me molesta es el de la media. 

Ta, listo. Chau.

Cómo un pulgar puede arruinar mi tiempo libre

Estaba yo el otro día sin nada que hacer (para variar), cuando encendí el televisor y me puse a buscar alguna película a la cual despedazar vilmente y sin criterio alguno.

Mi televisor, el cual muy inconscientemente sirve para jugar a la consola y mirar Netflix (para las únicas dos cosas que sirve la tele, y que me parta un rayo si me equivoco y dejo la persiana abierta y las tijeras a la vista en un día de tormenta), desplegaba en la pantalla de esta última herramienta que mencioné (Netflix, no se distraiga, che!) una cantidad de información variada de mis gustos personales por asociación de géneros de películas que ya había visto, y sin comerla ni beberla (o sea sin pedirlo), me señalaba y ordenaba en una variedad de categorías (aunque reconozco limitadas), todo lo que me pudiera llegar a interesar ver, lo cual mi cerebro (comprimido por falta de agua y exceso de alcohol), interpretaba como una descarada capacidad que tiene la herramienta de retener datos que no le pido y aun menos yo puedo retener.

Ante tanta variedad y frente al innecesario recalco de que había visto la saga “Crepúsculo”, empecé a sentirme frustrada entre película va y película viene porque todas eran de un pomposo 5 estrellas, cuando yo lo único que quería era encontrar una “medio pelo” (de 2 estrellas en lo posible) y criticarla a troche y moche; criticarla por criticar. Vamos, a quién quiero engañar… nadie me paga por esto, lo hago de gusto y por gusto.

Bueno, sí, me perturbó el hecho de que se suprimiera el gris dentro de la paleta de colores, y que la escala de los grisecitos (las 4, 3, 2 estrellas) se quedaran sin trabajo de repente y fueran al seguro de paro, y termináramos yo y otros tantos, como los únicos perjudicados en este ciclo de vida laboral activo, el cual al único que se le saca dinero es al que aporta algo al estado.

Allí, mientras Netflix me trataba de idiota mostrándome todas sus galardonadas películas, entendí lo cínico que resulta calificar cualquier cosa con un dedito pa’rriba o pa’bajo, dentro de una sociedad en donde se agita la bandera de tolerancia y diversidad.

En fin, la reflexión duró lo que demoré en encontrar una película 5 estrellas con una fea portada para criticar…

Aún así quiero pedirles un favor: habiendo leído o no esta entrada, póngale un dedito pa’rriba, ¿sí?

Novedades – Concurso “Mis historias y otros devaneos”

La presentación de microrrelatos para concursar por un ejemplar dedicado de Mis historias y otros devaneos por Lídia Castro Navàs finalizó el día de ayer con un total de 21 participantes.

Las votaciones siguen abiertas hasta el lunes 31 de julio (inclusive) y conoceremos al flamante ganador el 1º de agosto.

El ganador será el microrrelato que tenga mayor cantidad de  votos.

¿Cómo votar?

  • Por “Me gusta”: se contabilizarán como un voto. Los votos propios no suman.
  • Por comentario* (para los que no pertenecen a WordPress): solo podrán votar por comentario las personas suscriptas por correo electrónico al sitio http://www.pauladegrei.com. *Es preciso aclarar “Mi voto es para…”, “Voto por…”, o similar.

Enlaces a los microrrelatos:

 

 

 

 

« Entradas Anteriores Últimas entradas »