¡La Lista de Autopublicados se hace grande!

Ya somos 31 personas que forman parte de esta iniciativa que de a poco va teniendo mayor visibilidad. Para que se hagan una idea, solo desde Facebook llegamos a 2085 personas, 549 visualizaciones en el blog y en Twitter como 5000 impresiones, ¡lo cual es un disparate! Y mucho más de lo que algún día pensé que se iba a poder lograr.

Estos números que si bien parecen fríos y sin sentido, son los que hacen que la iniciativa se mueva, que los usuarios de las redes nos conozcan y que se queden con la impresión de la portada de nuestros libros, y para eso es fundamental que todos los integrantes nos apoyemos.

Como medio de promoción fundamental estoy utilizando mi cuenta de Twitter, que si a alguno de los que me siguen les hace falta conocer es: @lalocareprimida. Es desde ahí que mes a mes abro un hilo con la imagen principal de la propuesta y en donde a partir de este, implementaré un nuevo método mediante imágenes para ayudar a la promoción de la lista y sus integrantes.

Espero les guste.

Bases para formar parte de la #ListaDeAutopublicados

 

ci_fi_cr copia


romántica_poesía copia


poesía copia


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Resultados del Concurso: Almas y Bruja

Señoras, señores y ciudadanos del mundo, con la madrugada de este comienzo de mes, doy por finalizado el 8º concurso que se celebró en este blog, ¡Viva! Concurso que superó las 5300 impresiones de retina por todo Internet y del cual 14 talentos@s escritor@s enriqueciendo los días de este blog con sus relatos.

Por último y una vez más, quiero agradecerle a las autoras: Sara de Miguel y Lídia Castro Navàspor hacer grande este concurso con sus obras, como también a todas las generosas personas que ayudaron a propagar esta iniciativa por la redes habiendo o no participado.

🔶 Único relato ganador🔶

PARTICIPANTE 1  con 33 votos.

Autor: torpeyvago de https://historiasmalditas.wordpress.com/

Si alguna de las personas involucradas en la convocatoria desea revelar su autoría en los relatos, solo tienen que hacérmelo saber.

Resultados generales:

Bases del concurso aquí.

Concurso: Almas y Bruja – Participante 14

Giro de tuerca

Sonó el timbre. Extrañado, dirigió su mirada al reloj colgado en la pared y pensó quién podría ser a esta hora, ya que era razonablemente tarde. El timbre volvió a sonar por segunda vez, sacándolo de su ensimismamiento. Fue hacia la puerta y la abrió.

Ella entró con tanta velocidad y lo abrazó con tal fuerza que lo tomó desprevenido. No llegaba a entender qué era lo que estaba ocurriendo, sólo notaba su camisa un poco húmeda, allí en el lugar donde ella escondía su cara. La abrazó con uno de sus brazos y, con la otra mano, intentó cerrar la puerta. Lo logró al segundo intento.

Callado, no se atrevía a preguntar. Dejó pasar los minutos, hasta que ella se separó un poco de él y lo miró, con los ojos llorosos.

-Soy una estúpida..-Murmuró débilmente- No pude ayudarla.

Él frunció el ceño, comprendiéndolo todo.- ¿Qué decís? Por favor, no me hagas enojar.

Ella, volvió a insistir.- Sí, porque lo peor es que sabía que esto iba a terminar sucediendo, y soy estúpida al no poder impedirlo -Bufó- Hay veces en las que siento que soy bruja, porque termino adivinándolo todo, sabiéndolo de alguna manera. Y, sin embargo, eso no sirve de nada.

-Hay cosas que van más allá de nosotros, lo sabés -Suspiró- Hicieses lo que hicieses, dijeras lo que dijeras, la decisión fue de ella y no tenés la culpa por eso, hiciste todo lo que pudiste. No te castigues. Ella fue la que se decidió por las malas compañías.

Ella comenzó a negar con la cabeza, negándose a creerle, mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos, una vez más.- Siento que podría haber hecho algo más, me siento una persona horrible.-Susurró, limpiándose las mejillas con la manga de su sweater.

Se le encogió el corazón el verla así. Sin embargo, no pudo evitar sentir una ternura infinita por ella, al ver ese gesto. -No, eso no es verdad -La miró serio, con intensidad- Sos una persona increíble, en todas tus formas. No se me ocurre una palabra mejor para describirte, sos como esas almas puras de las cuales la gente habla y que nunca nadie encuentra, porque son muy pocas. Sos perfecta.

-Sabés bien que eso no es verdad..-Murmuró, rodando sus ojos como para quitarle importancia al asunto- Soy despistada, charlatana, y, cuando me lo propongo, curiosa e insistente -Comenzó a enumerar con sus dedos- Entre muchos otros defectos.

-Sos perfecta para mí -Susurró él, acercándose a ella.

Ella abrió mucho los ojos, sorprendida, y se sonrojó.- ¿Qué? -Bajó la mirada, escondiéndose de él.

-No te hagas la distraída -Murmuró, llevando su mano izquierda a la barbilla de ella, para que sus miradas se encontrasen. La miró a los ojos y se acercó un poco más.- Que me escuchaste muy bien -Y, suavemente, terminó de acortar la distancia entre ellos, besándola. Sus labios estaban salados debido a las lágrimas, pero no le importaba. Él estaba feliz.

Juntaron sus frentes, al separarse. Ella se animó a hablar.- Bueno.. ¿Quién iba a decir que iba a salir algo tan lindo de algo tan feo? Creeme que esta no era mi idea al venir a tu casa -Soltó una risita- ¡El día definitivamente mejoró con creces! -Sonrió, tímidamente.

Él no pudo contagiarse de su sonrisa, al escucharla.- Sí, creo que no nos podemos quejar..-Y, antes de que ella le respondiese, la volvió a besar.

Recuperar la inspiración

En mis lecturas, próximamente! Pasen y vean.

Pluma Rosa Verso Blanco

Tristemente no he tenido mucho tiempo para escribir, ni leer. El principal motivo es que una semana antes de la publicación de mi libro “El tiempo que te quise”, mismo que puedes adquirir  Aquí,  tuve un accidente automovilístico, mismo en el cual sufrí un esguince cervical que me llevó a tener collarín durante un par de semanas. Afortunadamente ahora estoy recuperada, sin embargo, la inspiración parece haberse tomado un receso también, quizá mi musa estaba cansada de tanto trabajo.

Como sea, espero se acerque a mi nuevamente, mientras tanto espero darme más tiempo frente a la computadora para leerlos a todos, estoy extrañando mucho sus relatos.

Y para no aburrirles con tanta palabrería, les dejo un pequeño fragmento del primer capítulo de mi libro:

Habían transcurrido poco más de cuatro años desde que lo conoció y todavía podía recorrer con sus pensamientos cada momento que fue importante en su historia…

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Concurso: Almas y Bruja – Participante 13

El día en que mataron a las ninfas 

Desde se lejos se olía

Quemar el final

De una era,

Cansadoras piedras

Sin pintar

Saben dónde llegar.

 

De la lluvia

Nada preocupaba

Ya el frío con su rosa espesor

Garugaba desde hacía un mes.

 

Nadie lo creía

Ninguno cerró los ojos

Todos corazón una arteria trizó

Algunos se fueron a preparar la bienvenida.

 

Cuantas fueron

Todas mentían,

Regalaron desgracias

A cada quien las llamó.

 

Horribles presagios

Entre líneas tejieron,

En los abrigos los galardones

En sus espíritus una bella venganza.

 

Sussie esa noche no llegó

Ni siquiera se excusó

Mi inquietud no le importó

Su porfía al paredón se la llevó.

 

Su cuerpo en tanto la penetraba

Como rayos de luz las letras

Me empapaba la inspiración de su entrega

Sus orgasmos de magia palpitan todavía en mi entrepierna.

 

El under era lo nuestro

Una jarra de cerveza y el ruido del local

Nos hicieron bailar,

Bruja hermosa complementaba mi mal andar.

 

Todo poeta disfrutó de sus cuerpos,

Yo le fui fiel,

De ella aprendí

En su palabra confié.

 

El escepticismo

Se fue a dar una vuelta

Y me entregue a sus órdenes

Ahora entiendo cada acto.

 

Caducaron al mismo tiempo

Como el amor eterno,

Mirándose a los ojos

La promesa al unísono

Como serpiente se arrastró.

 

Tenía que ser hoy,

Tenía que ser ahora,

Tenían que cobrarnos la cuenta a todos,

Es injusto

Hay unos que están recién empezando,

Teníamos que converger en la única ruta,

Tuvieron que golpearse los que desenmascararon a sus putas,

Tuvo que escribirse el primero ya sin su mano.

 

El épico ser

De las fuentes perfumadas

Por el atardecer

En medio del bosque

Enciende la hoguera.

 

Por ella callé,

Por ella reí,

Insurrecta dama con los tacones deshechos

Cansada buscaba mis besos.

Con una lupa me enseño

Cada centímetro de su piel

El sol cicatrices cauterizó

Eran adelantos de lo que tendría que ver.

 

Cada uno se drogaba por su lado

Antes del encuentro,

Era el mejor ejercicio para escribir

Me decía.

 

Sus perfumes con el humo

Se mezclaban,

Cada poeta lloraba iracundo

En tanto reconocía el de su ninfa.

 

Fue una larga procesión

Una generación debía morir,

Casta de inútiles crédulos

De no haberlas enamorado

Todas vivirían.

 

Se escuchaban hachas

Aún las estaban descuartizando

Allá en lo alto se suponía el secreto

¡No lo lograron!

¡No lo lograron!

El día en que mataron a las ninfas

El fulgor de sus fuegos

Iluminaban el cielo

Con los auras de sus almas.

 

Ahora nos toca solos volver a empezar,

Porque nuestras inspiradoras embaucadoras

¡No lo lograron!

¡No lo lograron!

Concurso: Almas y Bruja – Participante 12

Babula, la catadora de almas

Las arrugadas y raquíticas manos se hundían una y otra vez en los calderos a rebosar, llenos de hilos formados de recuerdos de vidas jóvenes, a veces de viejas. La boca de Babula salivaba con el contacto de los filamentos, que se deshacían al entrar en ella, y ponía los ojos en blanco mientras disfrutaba en su interior de los recuerdos de la pobre victima que había tenido la mala suerte de acabar en las ancas de sus sapos secuaces, que siempre vigilaban los caminos del bosque para encontrarle alimento a su señora. Tanto daba que los recuerdos con los que se deleitara fueran malos o buenos, la bruja siempre los disfrutaba con el mismo entusiasmo; lloraba cuando un recuerdo era triste o tierno, reía si era divertido, sufría e incluso se enfadaba con ellos.

Los calderos se vaciaron en tan solo unos minutos y la gigantesca bruja empezó a golpear el suelo con los pies, rabiosa al no encontrar más alimento con el que disfrutar.

– ¡Traedme más almas, necesito más recuerdos! – gritó con voz chillona mientras se limpiaba la boca de la saliva que no paraba de salir de ella, mojando el suelo alrededor del sillón donde reposaba su enorme cuerpo. – ¡Y traédmelas antes de que me olvide de como insultaros, seres repugnantes!

Los sapos se dispersaron con rapidez, eran eficientes y no molestaban mucho, por eso Babula los había adiestrarlos como siervos a ellos en vez de a los cerdos. Los sapos no hacían tanto ruido como los chillones puercos. Movió sus enormes y grises ojos de un lado a otro, viendo cómo iban y venían los anfibios que se encargaban de limpiar la desastrosa casa de la bruja. Algunos incluso le peinaban los cuatro pelos blancos que tenía en la cabeza, quitándole la suciedad que se le incrustaba entre ellos, y otros trajinaban en la cocina para hacer las extrañas pociones que les pedía su ama pues ella estaba demasiado ocupada zampando como para encargarse de ello. Molesta, movió la cabeza de un lado a otro haciendo que los sapos que la acicalaban salieran volando, y se puso en pie con mucho esfuerzo.

  • ¡Donde estáis, malditos! — cada vez estaba más hambrienta de recuerdos a pesar de que no hacia ni cinco minutos que había acabado dos calderos de medio metro cada uno. — ¡Necesito más almas y recuerdos!

Una chispa iluminó la vieja chimenea llena de cenizas y Babula giró la cabeza hacia ella, crispada. Poco a poco fue creciendo una llama verde con una cara sonriente que parecía burlarse de la vieja bruja. Le salieron dos brazos finos como alfileres y se estiró a la vez que bostezaba sin cambiar un ápice su sonrisa maliciosa.

  • ¿Todavía con hambre, vieja? — la llama hizo algunos estiramientos más.
  • Metete en tus asuntos Honö. — la bruja se arremangó las mangas del abultado vestido intentando parecer amenazante.

La llama ladeó la cabeza.

  • Yo solo me preocupo por ti, bruja loca. — miró a los sapos que se habían escondido todos al aparecer y sonrío todavía más. — Si sigues así, acabaras con todas las gentes  de la región y entonces te quedaras sin suculentas almas de las que extraer bellos recuerdos. Y no es eso lo que quieres ¿verdad?

Babula arrugó su nariz picuda, molesta. No le caía bien aquel estúpido feérico del fuego, que siempre aparecía para importunarle.

  • Déjame en paz, yo sé lo que debo hacer.
  • No, no lo sabes. — el rostro sonriente se trasformó en uno de tristeza. — Si lo supieras, sabrías que no puedes recuperar los recuerdos de una forma tan estúpida. La magia negra no funciona, Babula, eso es de primero de brujería.
  • ¡Calla, calla! — empezó a chillar la bruja mientras golpeaba el suelo de forma rabiosa con un pie. Era tal su fuerza que toda la casa temblaba en cada pisotón que daba. Botellas, libros y otros muchos cachivaches cayeron por todos lados. Babula miró hacia la puerta de la casa, por donde habían salido los sapos, con todos los pocos pelos de punta. — ¡¿Dónde están mis almas?!
  • Sabes que van a pasar horas hasta que puedan encontrar a algún pobre desgraciado que no sepa de tu existencia y se atreva a pasar por aquí. — puso cara de fastidio. — Todo el mundo sabe que por estas tierras existe una bruja loca come almas.
  • ¡Calla! Mis sapos son imbéciles, pero saben que si no vuelven con algo con lo que alimentarme ¡me los comeré a ellos! — bramó, cada vez más enfadada.

La llama negó con la cabeza abrió la boca y cogió aire, muchísimo, hasta hincharse y hacerse igual de grande que la bruja, que reculó sorprendida.

  • ¡Babula, por todos los infiernos llevas viva cientos de años, tienes que entender que con tu edad la cabeza no te funciona igual! — alargó sus brazos llameantes hasta sus hombros. — ¡Y da igual cuanta magia utilices, que no conseguirás nada!

La bruja se tapó los oídos y se apartó de la llama verde que la dejó sin oponer resistencia. Con una señal los sapos salieron de sus escondites y mientras Babula lloraba y balbuceaba que necesitaba más almas y recuerdos, los siervos la acercaron de nuevo en el sillón para acomodarla.

  • Mis recuerdos… mis recuerdos… — balbuceaba mientras unos cuantos sapos la arropaban en una mantita calentita y otros le peinaban con calma para relajarle.

Honö miró todo el proceso con el rostro entristecido y cuando vio que la bruja por fin se había quedado dormida, poco a poco fue apagándose hasta desaparecer entre las cenizas. Al día siguiente sería otra jornada para intentar hacerle entrar en razón, aunque el feérico sabía que solo cuando la muerte se la llevara conseguiría la paz.

 

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