Archivos en la Categoría: Confesiones de un bastardo – Maximilian Sinn

Resultados del Concurso “Confesiones de un bastardo”

Queridos lectores, hoy les traigo los resultados del 4to concurso que celebro en el blog y lo digo con el pecho hinchado de orgullo.

Maximilian Sinn y su obra “Confesiones de un bastardo” son todo un éxito, la gente se saca los ojos y se hace blogs fantasma para votar. Es más, horas después de finalizado el concurso seguían lloviendo votos.

Permítanme ponerme seria, porque Paula no es seria, Paula es peor que eso, Paula es la CSI de Internet (David Caruso me manda correos pidiendo consejo hasta el día de hoy).

Ahora en serio: Nunca en mi trayectoria bloguera había tenido que enfrentarme a un conteo de votos tan intrincado. Con esto quiero decir, que hubo personas que me tuvieron hasta pasada la medianoche realizando investigaciones; los concursos son cosa seria.

Dicho esto, aquí les dejo el resultado OFICIAL e INAPELABLE del escrutinio, dando a conocer al flamante GANADOR además del premio SORPRESA, también cortesía del autor.

GANADOR

Participante 6:

Jon Purple de https://poesiaysatira.wordpress.com/

Premio SORPRESA (libro dedicado), a pura generosidad y decisión de Maximilian

Participante 9:

Gracias a TODOS por participar y ayudar a difundir la obra de un colega y amigo de la casa

Los dejo con esta canción en honor a David, mi colega y discípulo: link

Llega a su fin: Concurso “Confesiones de un bastardo”

Queda muy poco para conocer al ganador del 4º Concurso Internacional de Obras Inéditas: “Confesiones de un bastardo“, título que lleva la obra de Maximilian Sinn.

Fueron 26 los textos presentados, y tienen hasta el lunes 8 hora 21 de Uruguay para votar a su favorito.

Y como siempre, recuerden respetar el anonimato

Abajo el link a cada uno:

Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 26

Confesiones que vomitas y

Ostentas en palabras, en

Números transparentes, en

Fórmulas de pasión y

Esperanza,

Silenciosas, pero

Intensamente

Orgásmicas.

Nada se te

Escapa y te escabulles

Sintiéndote libre

De

Escribirte en

Un papel que

No se desvanece,

Bastardo, que escupes

A gritos

Suposiciones

Transgresoras,

Arrimando voces,

Ronroneando

Desdichas

O abrazando en un golpe eternas almas.”

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 25

Cómo Ser Un Canalla Y Convivir Con Ello

 

Existe la errónea creencia de que las malas personas son castigadas y que los buenos de corazón irán al cielo, u obtendrán considerables recompensas futuras, o una mezcla de ambas, cuando la cruda realidad es que se puede ser un completo canalla y desarrollar una vida tan próspera o miserable como si fueses el más generoso y gentil de los mortales.

Todos conocemos ejemplos de perfectos indeseables con un cierto éxito en la vida. Se podría alegar que también abundan los ejemplos de lo contrario, y es completamente cierto. También hay malditos bastardos que sufren y pierden y padecen. Pero sostengo que en la misma medida que los virtuosos. Porque todos conocemos multitud de ejemplos de fracasos vitales en personas que no lo merecen, en las cuales la bondad es una señal mayor de identidad que el pasaporte, de esos tipos que tienen cara de querubín, en los que se percibe una especie de aura de santidad. Y fracasan en su matrimonio, en sus negocios, en todo lo que se proponen.

Por tanto, mi tesis es que la maldad o bondad de las personas no afectan a sí mismas o a sus vidas, solamente afectan a quienes les rodean o a los que deben tener contacto con ellas por motivos profesionales, familiares, o simplemente de coincidencia espacio-temporal en la vida. Son ellos los que sufren el hecho de que sus vecinos, socios o coincidentes son unos malditos canallas sin escrúpulos, sin empatía, sin ánimo positivo, cuyo proyecto vital es hacer su vida más agradable y la de los demás mucho más complicada, como si ambas cosas estuviesen relacionadas.

Como tengo la fortuna o la desgracia de no ser intrínsecamente un canalla , muchas veces me he preguntado cómo puede un especimen de éstos, convivir consigo mismo en el día a día. No he encontrado una respuesta plenamente satisfactoria, pero mi análisis ha dado para centrar la diatriba en dos posibles hipótesis:

  • Opción A, de Acostumbrarse. Digamos que la hipótesis se sustenta en que , como en tantas cosas de la vida, uno acaba adaptándose a miles de circunstancias, especialmente si se prolonga suficientemente en el tiempo. Por tanto, uno se acostumbra a ser un canalla, simplemente a base de serlo, de ejercerlo.
  • Opción B, de Belleza. Digamos que la hipótesis se basa en que, a base de ejercer de canalla, el individuo encuentra una belleza intrínseca en el hecho de serlo, una serie de aspectos positivos que, ponderándolos adecuadamente, hacen que el malvado obtenga un claro balance positivo al serlo

Ambas opciones son igual de canallas, aunque prefiero, sin duda, el canalla reflexivo, la opción B. Respeto mucho la profesionalidad y acepto peor la inacción, el dejarse llevar, el interés bastardo. Sin duda el canalla profesional va a ejercer mucho mejor su cometido, va a ser mucho más consecuente y preciso que el canalla tipo A, el abandonado, el que va con la corriente. Aunque, al ser mucho peor canalla, eso podría significar algún tipo de beneficio, se podría pensar, dado que si uno ejerce peor de canalla, podría significar que no te hará tanto la puñeta. Craso error. Múltiples confesiones de afectados demuestran que es mucho mejor ser debidamente masacrado por un profesional, porque se asegurará de que no puedas levantarte, ya que podrías hacerlo contra él. El canalla profesional no hace prisioneros y no te deja capacidad de reacción, como solicita Tsun Tzu. Y de esa manera, los perjudicamos sabemos perfectamente a qué atenernos, no hay esperanza, por lo que no tendríamos que pasar por la penosa y tediosa procesión de la recuperación. Simplemente nos rendimos, y listo.

Como moraleja, déjese avasallar por un canalla profesional, es mucho más rentable y eficaz. Huya de los canallas por costumbre, y si no tiene más remedio que tratar con ellos, exíjales que hagan las cosas conforme a la lex artis, que intenten imitar a los mejores canallas del mundo, y que no te permitan mantener la esperanza de renacer o salir adelante. No es profesional.”

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 24

“Matándome de sueño en el pasar de mis estribos una noche de Abril, encuentro a tu rostro culpable de mi ausencia, de la mentira que envuelve mi conciencia, en la noche que traté de obligarme a huir de algo que no fueses tú. Pero este morir del mío no arrastra a un niño de tu cordura, como un  bastardo sin casa arropado en la marea que va y viene y va pero que nunca ha sabido marcharse. Y que hoy paseé cual fantasma por aquel lugar latente en las estelas de mi pasado, en el tranvía de mis memorias donde aún ahí solías amarme, en el que temblando y aquejumbrada lo hice más y quién sabe hasta qué punto es, perdón, fue verdad. Hoy estás entre mis confesiones, dolor mío, tinta indeleble, metal caliente y vaporino que me acaricia, que me asfixia y me dejará morir sin saber si viví en el ayer que vivo hoy sintiéndome muerta en vida mientras me castigo con tu canción una vez más y con sólo eso sé que serás el tormento que me hará volver a la vida, para lanzarme a tu abismo o empujarte hacia él. Y si tuviera un alma que no arda en este cuerpo devastado en putrefacción, le quitaría la melodía a tus versos, le borraría las huellas a los pasos que dimos que hoy me acechan en mi sueño, mientras descontaba las veces que me quedaba mirándote o tal vez mirándome a mí reflejada con mi angustia y el destino listo para quedarse plantado para siempre en ese lugar, apurando nuestros últimos segundos desgraciados, a mandar toda intención al abismo en el que me encontraba habitándote por equivocación, como un pasajero desconocido en tu interior, tal y como siempre me quedé siendo y tal vez así siempre vagaré por las habitaciones desoladas que hospedé junto con el compañero que nació de prejuicios de todas las veces que perdí la cabeza por miedo a perderte o tal vez fui yo la que nunca quiso perderme a mí y nunca sabré quién me quiso menos. Porque mis pulmones me han fallado al intentar imitarte desde aquel día y me han dejado ahogándome en esta noche vagamente nueva, porque todas para mí parecen iguales y las paso igual de sumida en adicción, plaga pensante y palpitante que me quita pulso, me brinda los insomnios  cuando no se supone que pueda costearlos y me invita a quedarme un instante más, mas yo perdí todos mis malos juicios desde que traté de convencerme de que todo iría bien contigo, aunque todo en mí arriesgue la sanidad que he luchado y por la que me he matado por recuperar en vida, una en la que el sonido de tus silencios no me hubiera desgarrado el alma al aire puro y duro y sin sentido que llevo puesto esta noche como una letra escarlata en mi pecho. Esta noche que me incita una vez más a pensarte lo que no debo y a pensar en el dolor que llevo presente en mis ojos, a cualquiera que se atreva a visitarme, a pasar al museo que expone el vacío que inunda mi vida desde que te llevaste las cicatrices que ahora debo desmentir y fingir que no están y que no formaron alguna vez parte de mi esencia como un aullido de la inocencia que tuve contigo. Que más que mías confesiones de bastardos sin habla que nacen de tu nombre y cobardía de raíz. Que le dan forma a mi destiempo y mi placer, al consumirme en vacíos que sean míos y ser mía desde que aprendí a no conformarme con algo menos que ser y suena distinto el aliento de antes al de ahora que no sé si me acompaña a mí o a tu viejo dolor.

Y ahora sé esta noche que jamás seré tu dolor. Y que ya no volverás a dolerme.”

 

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 23

“Aquel ansiado día había llegado, nos dormiríamos, descansaríamos y
seguro soñaríamos. Marta me acompañaría, era lógico, no podía faltar a
la cita del acontecimiento más importante de mi vida. ¿Qué  verdad se
ocultaría en aquel papel? ¿Cómo leerían aquel resultado? Demasiadas
preguntas, me hacía… Y sin ninguna conversación previa con ella para
que no se preocupara aún más, me recosté en la cama, era primavera y
apetece como aquella tarde soñar despierto…

Tumbado sobre el heno del granero escuché como los pájaros iban y
venían haciendo los nidos para cuando sus crías nacieran. Aquella y no
otra era mi ilusión, formar una familia y vivir allí en la granja de
mis abuelos, un hábitat en el que por muchos años había sido feliz.
Pero las cosas nunca son como uno desea que sean…
Mi abuela me había criado a la muerte de mis padres en aquel trágico
accidente, cuando regresaban del baile. En aquella catástrofe ocurrida
un sábado por la noche perecieron los dos. Fui un niño feliz pero
introvertido por la desgracia, no es lo mismo crecer en un ambiente
joven que en uno maduro y casi extinguido de una ambiciosa vida.
En estas mis confesiones antes de saber la verdad sobre aquel secreto
que podría cambiar mi vida por completo, se revelaran sin duda algunos
enigmas que con sigilo se escondieron, para el bien, dijeron de
nosotros mismos y  que al día de hoy me traen todavía al descubrirlos,
la duda de que si soy o no el hijo bastardo y el mismo que lleva años
cometiendo incesto.
Ensimismado en aquel recuerdo que recree en el instante en el que
Marta se tumbaba a mi lado despacio para no despertarme, ignorando que
mi sedación era consecuencia de mis pensamientos, viví el año en el
que ella mi amiga de toda la vida, la que se había ido del pueblo con
sus padres, justo cuando los míos, sus mejores amigos, morían en el
accidente, regreso a pasar unas vacaciones. Nos volvíamos a encontrar,
teníamos la misma edad, salimos varias tardes a la sierra, recorrimos
aquellos senderos en los que ya de niños fueron testigos de nuestros
besos, nos habíamos querido siempre esas vacaciones no fueron
distintas a las que cada vez que Marta regresaba al pueblo. Ninguno de
los dos sospechábamos nada, ni tampoco hacíamos visible nuestro amor,
por lo que quien supiese algo podría frenar nuestros impulsos. Hacía
ahora dos años que vivíamos juntos, volvieron a mudarse al pueblo
cuando su padre enfermó mentalmente y ya no recordaba nada, su madre
se ocupaba de él y jamás vi nada extraño en ella cuando Marta se vino
a mi casa a vivir. Eramos muy felices, viviendo de cerca aquel amor
durante tantos años alejado. Cuando aquel día despertamos, y mandaron
llamarnos, su padre se moría y en su mejoría de la muerte pidió a su
mujer que leyese una nota que escondía detrás de un cuadro. Aquel
hombre no sabía revelando aquello, el daño que hacía puesto que la
nota apuntaba claramente una declaración firmada de puño y letra de mi
madre y jurando de que él era mi padre. El escenario en el que nos
encontrábamos era un valle de lágrimas, todos llorábamos y todos
coincidíamos en ese instante en el que el padre de Marta moría, pero
también porque tendría que morir nuestra unión. Ramón al que aún no
puedo llamar padre, era enterrado allí en el cementerio del pueblo y
también moría allí su secreto… Para nosotros, ya que nadie sabría
nunca del desliz de mi madre con el padre de Marta…
Unos meses después justo ayer hizo dos semanas Marta había vuelto con
su madre, yo estaba destrozado, no podía vivir sin ella,
constantemente la llamaba al móvil diciendo  cuanto la quería y que
nadie lo sabía así que podíamos continuar viviendo como pareja, podría
llegar a levantar más sospecha si continuamos separados. Pero ella no
me escuchaba solo decía que teníamos que sufrir el pecado, que lo
nuestro ya no podía ser. Yo no la entendía, le decía que jamás la ame
como hermana que había sido mi chica siempre y que siempre la querría.
Llegue hasta el punto de intentar suicidarme, pero fui un cobarde y no
logré mis intenciones.
En uno de esos días en los que ellas habían regresado su madre me
invito a comer para guardar las apariencias de que lo nuestro no era
una separación en regla. Y sentados en la mesa comenzó a contar una
historia en la que nos daba vida, y descubre en ella que Marta era
hija de mi padre, pero no el que recientemente había muerto. ¡No
éramos hermanos!
Ya podíamos seguir viviendo nuestro amor, ya nada impedía nuestra
vida juntos… Pero para tranquilizar nuestras conciencias, nos
hicimos una prueba de ADN la que en unas horas vamos a recoger y que
sin duda cambiaría nuestra vida…
Entonces llamaron a la puerta, era la madre de Marta, subió y dijo:
Podéis descansar he ido yo a recoger la prueba podéis estar
tranquilos, no sois hermanos ya os lo dije… -Dejo sobre la mesa los
papeles que lo acreditaban…
No sabemos que hacer, nuestra alegría es tal que saltamos de alegría,
gritamos, reímos y hasta le contagiamos nuestras lágrimas y llora con
nosotros la necesaria noticia, tomándonos de las manos y dándonos un
beso se despide… Nosotros seguimos celebrando, nuestra alegría, no
tiene fin, estamos verdaderamente enamorados…
A los dos días decidimos salir a la calle e ir a casa de la madre de
Marta, no nos abre la puerta, tenemos que llamar a la policía, al
entrar la encontramos tendida en la cama con un frasco de pastillas
vacío a su lado… Aquella misma noche se había suicidado… Dejando
una nota que decía: Ahora que Dios me perdone.”

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 22

¿De verdad se creían con derecho a ser gobernados por el hijo de un dios? Tan miserables son que, frente a los moradores del cielo, tienen menos importancia que un espantapájaros del desierto. A pesar de sus compungidas confesiones de reos atrapados en una cárcel sin posible escapatoria, incontables años de tribulaciones y llantos han atraído nuestra atención y por esa razón, en su misericordia han enviado a éste divino bastardo para gobernar sobre éste mundo oscurecido por el pestilente humo que producen la soberbia del mísero poder que poseen, la avaricia de sus íntimas intenciones, la envidia que preside su breve existencia y la codicia que gobierna su anhelo. Ahora deben conocer la verdad, jamás saldrán de éste planeta esquilmado que han cubierto de inmundicia y se extinguirán con él cuando se agote la estrella que ilumina ésa impúdica actuación. Ni habrá juicio ni condena distinta a la otrora dictada. Serán rescatados los justos Tzadikim y los ciento cuarenta y cuatro mil incontaminados. Para ellos están dispuestos los sellos sobre la colina de Sión. Sobre el resto sólo se extenderá el silencio del olvido. Así sea.”

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

« Entradas Anteriores