El alquimista

¿Saben qué? Tengo tanto dinero que me puedo dar el gusto de cambiar los muebles de mi casa a cada rato, y como si eso fuera poco 3 propiedades: un piso para mi sola en el centro de la ciudad, una casa en las afueras para cuando no me apetece ver a nadie, y un garaje donde guardo autos clásicos, hobby que dicho sea de paso, heredé de mi abuelo. Nunca me falta qué ponerme, para cada fiesta me veo diferente. Encima, el otro día compré un hangar por el precio de 30 mil dólares, una ganga, allí guardo la avioneta que me costó tan solo 150 mil, pero lo mejor es que aprendí el oficio de alquimista, puedo convertir 50 dólares en 500 mil. Definitivamente esto de jugar on-line sí que es lo mío.

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—Tuve un día de mierda —su tono evidenció frustración, así que tomé el teléfono y abrí el bloc de notas, esto se iba a poner bueno. Así comenzó.

—¿Qué te pasó? —la observé de reojo esperando a que de su boca fluyera todo su enojo y volví a mi pantalla.

—Lo de siempre, que estoy rodeada de un montón de imberbes que me dan más trabajo de lo que valen; es más, te aseguro que yo podría hacer el trabajo de ellos tres si tan solo me pagaran lo que merezco, lo que corresponde. Pero no claro, es preferible contratar a un montón de eunucos que lo mejor que saben hacer es pasarse 15 minutos en el baño cada vez que van, cómo si una no se diera cuenta que lo hacen para usar el celular… ¡A quién se le ocurre pasar más de 5 minutos en un baño que no es el suyo! —acentúo con la cabeza, no quería olvidarme de nada—.

—“…baño que no es el suyo!”—murmuré sin darme cuenta.

—Que dejes ese celular de mierda —me gritó, pero por fin me había puesto a tiro—. ¡Te dije que dejes ese celular! —ahora podía ver sus pies—. ¡Dejá esa porquermklasnfmcjkvsdnm.v/x,c;.’dfxc

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La verdad es que por más aleatorio que resultaran los hechos, me perseguía hacia donde mirara, todos los días, acechándome en los restaurantes, en la clase, cuando lo tenía entre manos y hasta en mi muñeca. Siempre eran las 17:17.

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«Hey, ¿ya viste los descuentos que hay en el cine? Increíble»

«¿Dónde dejé la maldita lapicera?»

«Si no te gusta el cine hay una librería cerca que puede hacerte feliz»

—Pasame una lapicera que no sé dónde dejé la mía. Gracias.

«¡Mirá todo lo que te estás perdiendo!»

—Hey, hay hambre, ¿almorzamos?

—Ya mismo, dejame eliminar toda esta basura, no sé por qué me llegan.

 

06:11

Todas las noches tenía sueños espantosos, sin embargo nunca soñaba con los suyos. Una vez lo hizo con el vecino, y se preocupó. Pensó que se estaba volviendo demasiado caritativa, y que eso de irle alargando la vida a desconocidos entre tanta familia, era un derroche de energía.

¡Hey!

-A mí me ignora, llámala tú.

-¡Hey, chica, aquí!

-No puedo creer como no se da cuenta. ¡Aquí! ¡Aquí! ¡Aquí!

Déjala, ella se lo pierde.

Aquella vez sentada en el patio, nunca supe a qué le ladraban. Lamentablemente no entiendo lenguaje perro…

So Welcome

-Buenas noches cielo.

Entornó la puerta como de costumbre. El reflejo del televisor me tranquilizaba, al menos por un rato. Se apagaba siempre a las 3 de la mañana, lo habían programado para eso.

Acostumbrada, apretaba las sábanas entre mis piernas, mientras con el resto cubría parte de mi cabeza. Por suerte era invierno.

La función, comenzaba exactamente igual todas las noches, tirón de sábanas a la altura de los pies, peso a ambos lados del colchón y un sonido ensordecedor.

Nomy – Freakshow

Mi Soledad entrelíneas

Soledad era una persona… no, perdón, sigue siendo hasta donde yo sé, una persona, una persona sin igual.

Imagino que ustedes en el silencio de sus pensamientos exclamarán, ¡pero todos somos distintos, no es ninguna novedad!, y… si pero no, ella era mi Soledad, y si hay algo que aprendí de manera profesional, fue a ser egoísta. Pero no me juzguen, una egoísta linda, egoísta de la manera más sincera que existe (creo), pero es que esa muchacha lo valía, o no, pfff perdón…lo vale?

Díganme cuántos de ustedes conocen a alguien capaz de engramparse un par de cartones en los tobillos para lucir sus jeans a lo oxford, o colgarse un candado del broche del pantalón para que luzca más ajustado, o… mejor me callo.

Espero nunca leas esto Soledad.

Green Day – She

Una relación con Java

Fue una de esas veces en que se pierde la noción del tiempo.

La clase no tenía matiz, comunmente los salones solían tener las paredes pintadas de algún color ocre, o al menos una de las cuatro paredes…, por alguna razón recordé que en toda mi vida sólo había presenciado 4 tipo de paredes, la de color verde oliva, crema, amarillo y bordó, pero nunca una blanca, allí todo era blanco…el pizarrón era blanco, las mesas eran blancas, las sillas eran blancas, hasta la camisa del profesor era blanca, todo era blanco…todo menos el piso, el piso era azul, un color jodido para concentrarse…como nadie se había percatado de la ironía de la conjución de esos dos matices no?

De pronto me sentí importante, como si mi noción de la realidad fuera la más certera de todas, sentía cuando y como las ideas se colocaban unas sobre otras según algun sentido de prioridad que mi cerebro le asignaba, de pronto utilizaba y optimizaba recursos sin hacerme la menor pregunta…mis pensamientos estaban por las nubes, ja…por las nubes…, mal momento para chistes.