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Hello? Is there anybody in there?

Nunca fui de tener el sueño muy liviano, al menos no tanto como para que los propios ruidos de la casa me despertaran. A decir verdad el único sonido que era capaz de reconocer entre letargos, era el tic tac del reloj, ese sonido cíclico que obviamos durante el día y que en la noche se nos hace horriblemente frecuente.

La primera vez que sucedió admito que no me simpatizó la sensación, aunque también reconozco no tener recuerdos vívidos de lo ocurrido, y que mi imaginación, podría estar haciendo algún que otro estrago por simple pretensión; que a pesar de abrir los ojos en la oscuridad, y de observar la puertar a través de mi inconsciente, todas las noches, desde esa noche, su voz me dice: “Hola, hola, hola”.

Pink Floyd – Comfortably numb

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Más que nunca

Estuve sufriendo tanto dolor, durante tantos años; acostumbrada, resignada, consumida, sumergida en tu odio, presa de tus prejuicios, tus caprichos.

Eterna y joven.

Me hiciste víctima de tus debilidades, creyendo que me salvarías de tu abismo cuando en realidad me lo heredabas.

Hoy, aún en cadenas, me alejo, me arrastro y sangro, sin culpa pero con pena. Buscando raíces, desenterrando pasados que quedaron en el olvido, pero que siempre fueron míos.

Consciente, sola y más muerta que nunca.

Diario: Día 2

Día 1

La típica, me preguntó cómo había sido mi niñez. Lógicamente entendí a lo que se refería, todos hacen la misma pregunta, todos me hicieron la misma pregunta, siempre a la segunda sesión, siempre con la misma intención.

Pero a esta no se lo iba a hacer fácil, además ese día no me sentía inspirada para inventar alguna historia que resultara creíble, sobre todo porque todavía no se había aprendido mi nombre la muy novata. Tuvo que preguntármelo tres veces y anotarlo en uno de esos cuadernitos que ya estaba aburrida de ver, se ve que los compran al por mayor en la misma tienda ni bien egresan de la carrera.

Esta vez dije que me llamaba Yesica.


Los personajes y hechos representados en esta obra son puramente ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

Diario: Día 1

Estoy haciendo esto porque me lo recomendó la psicóloga. Dice que escriba todo lo que sienta o tenga ganas.

Le pregunté si era para mostrárselo a ella, o qué. Me contestó que era para mí, algo personal.

La verdad no creo que tenga ningún objeto hacer esto, me conozco, sé cómo pienso y no necesito un registro físico de mis emociones. Qué estupidez…

Obviamente todo esto no se lo dije, pero prometí que lo iba a hacer y aquí está.

Listo.


Los personajes y hechos representados en esta obra son puramente ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Una noche como cualquiera (microrrelato)

Ya era tarde y estaba cansada de montar guardia durante todo el día.

—Che, ¿te molesta si descanso un rato? —le pregunté ya un poco adormecida.

—No, para nada Pao, descansá que yo me encargo —dijo con firmeza y determinación.

Cerré los ojos y Julia quedó despierta; una vez más, ella se haría cargo de la limpieza del lugar, mientras que yo dormía plácidamente dentro de los confines de su imaginación.

Finalmente, sonó el despertador a todo trapo, y sin tomarme el tiempo para despedirla, la mandé a dormir… como tantas otras veces lo había hecho durante toda mi vida.

Este microrrelato va dirigido a todos los inconscientes encargados de cuidarnos mientras dormimos. ¡Buen trabajo!

Sam

Sam había nacido con el fin de la dictadura, acunada entre una familia terriblemente dura.

Sam creció en silencio, en un barrio desierto de juventud, condenada a la soledad.

A Sam nadie le había enseñado a ser bella, aunque había desarrollado múltiples talentos gracias a su reflejo en el espejo, pero había aprendido a ocultados, a engañar a la sombra de sus ancestros, a esconderse de sí por el bien de ella misma.

A Sam no le importaba ser especial, ya no.

La multitud que antes anhelaba, ahora era un estorbo. Estaba cómoda en su mundo cuando estaba sola, y cuando no, trancaba su palacio y salía en cuclillas, con las medias sucias y la cara enardecida.

Le dijeron, por su bien, que al salir debía apagar las luces, y aunque Sam tenía miedo… aceptó. La oscuridad, de a poco fue invadiendo su palacio, su mente, sus ganas.

Sam se ocultó detrás de sus monstruos, que ni siquiera eran de ella, y Sam se durmió.

Tu mochila es mía

24/03/14: Hoy el dolor es fuerte. Me gustaría desaparecer. No quiero hablar con nadie. No quiero sentir nada.

16/05/14: Ya no duele tanto pero igual me pesa. Siento que nunca voy a poder salir adelante. Me siento tan estúpida.

12/12/14: Me anima que lleguen las fiestas. Aún sigo pensando en ello diariamente, pero al menos me siento viva.

23/04/15: Estuve a punto de cometer un error. Si no encuentro las fuerzas en mí, tengo que buscarlas en algún lado. Me siento sola.

14/12/15: Creo que por fin estoy empezando a sentirme mejor. Me parece mentira.

13/11/16: Querido diario, hoy puedo decir que me siento bien. No olvidé, pero el peso se hace más ligero. ¡Al fin estoy haciendo cosas nuevas! Fue buena idea apuntar esto.

No importa cuánto te tome, hacelo a tu tiempo.

 

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