Archivos en la Categoría: Humor

El bidé y yo

Échenme la culpa a mí por ser la típica inadaptada social que busca lo que no ve, y presume de lo vintage como si hubiese nacido en la década del cincuenta, pero respeto más a los baños con bidé que los sin él, y va más allá del equilibrio feng shui; los baños con bidé lucen más lindos al igual que nuestro culo resulta más limpio en presencia de él, ¿cierto?

Reconozco que la práctica de la higiene personal es un lujo que el sentido común nos regala a fuerza de propaganda e insultos durante la adolescencia; es una costumbre adquirida por las buenas y malas formas. Pero, ¿a quién no le gusta tener el culo limpio? O al menos, que poder limpiarlo sea una opción, cosa que una pueda ser mugrienta por elección. Libre albedrío.

Es por eso que cada vez que visito la casa de un desconocido, trato de evitar el uso del sanitario a toda costa, porque además de repercutir de forma negativa sobre el futuro concepto que pueda llegar a formar de la persona en cuestión (aún desconocido), también repercute en el fondo de mi psiquis, y es que realmente padezco ante la ausencia del instrumento purificador de anos.

Lo padezco porque mi naturaleza neurótica no deja de martirizarme con análisis sobre deducciones y más detalles de cómo hacen los habitantes de ese “hogar” para lavarse el culo tras usarlo sin tener un bidé, y las respuestas en este caso son dos, bien opuestas y que apelan al sentido común (asumiendo que se lo lavan, no quiero tratar de mugriento a nadie de antemano):

  1. Se lavan el trasero parados en la misma pileta y con el mismo jabón que yo me lavaría las manos (dudo que tengan un jabón especial para el caso), e incluso se secan la zona en cuestión con la misma toalla que lo haría yo.
  2. Son compulsivamente limpios y tienen la costumbre de bañarse cada vez que defecan.

El segundo caso, aunque ideal, me parece improbable, ya que de ser así deberían tener el váter dentro de la ducha por posibles espasmos viscerales, así que queda descartado.

El primero en cambio, es el más lógico de los dos, cosa que ya me predispondría a odiar al desconocido sin siquiera darle una oportunidad de conocerlo. No lo odiaría menos de ya conocerlo y haberme enterado después de sus hábitos de aseo, solo intentaría no visitarlo y saludarlo de lejos cada vez que me cruce con este (esa cara tocó esa toalla presuntamente limpia que en realidad está llena de porquería de su culo. Ergo, estaría besando su culo).

Es que para mí la ausencia de los mismos (los bidé) califica prácticamente como una pérdida temporal de civilización entre el período de tiempo en que el individuo hace sus necesidades y vuelve a bañarse.

Sin embargo, puedo entender la ausencia de los bidé en los baños públicos, por cuestiones… logísticas; el sentido común me murmura que no resulta redituable tener un bidé a disposición de cada inodoro cualquiera sea el culo que se apoye en él, y con eso mi conciencia descansa tranquila ya que de haber secamanos tampoco lo uso. Problema resuelto.

Finalmente, quiero decir que desconozco cuáles son las prácticas higiénicas que aplican estos individuos, aparentemente civilizados no dotados de bidé, frente a una eventual evacuación de sus intestinos, pero se me ocurre que en el mejor de los casos nunca se hayan limpiado el culo, o que en realidad avanzaron tanto en la cadena evolutiva que no necesitan limpiarse el mismo, ya que les funciona como si fuera un horno autolimpiante (de esos que se limpian solos), por lo que de ser así, la única equivocada y mugrienta vendría siendo yo, la que sigue sentando el culo en el bidé para limpiárselo.

No me queda claro.

Las 5 etapas del perfume

Etapa 1 – Ni puta idea

Cuando eres joven y no te interesa llevar perfume. Básicamente sigues usando el que te regaló tu tía para navidad.

Etapa 2 – El despertar

Cuando te das cuenta de que el perfume puede funcionar como herramienta de distracción y que es mejor oler rico que a transpiración, pero aún no tienes bien definidas las normas de limpieza general. Esto regularmente, se presenta en la etapa de la adolescencia cuando el aroma a mugre y perfume son potencialmente iguales.

Etapa 3 – Sex appeal

Hoy hay guerra, y lo sabes. Todos hemos estado ahí, ¿verdad? Prosigamos…

Etapa 4 – Normalización

Tienes totalmente asumido el uso del perfume, al punto de que si sales de tu casa sin él, sientes que hueles mal; si puedes, tienes uno para cada ocasión.

Etapa 5 – La bajada

A esta altura no te gusta gastar mucho dinero, pero dado el hábito obtenido en la Etapa 4, no puedes dejar de usarlo. Así que elijes comprar esa colonia que, aunque de pino, siempre huele bien.

Perfume que inspiró esto:

Emporio Armani – Stronger With You

¿Sugerencias?

 

 

 

Facebook: pros y contras

Esto no tiene la intención de ser exhaustivo en lo más mínimo. Es más, lo digo desde un principio: Me declaro parcialmente en contra de ésta famélica red social ―y digo parcialmente porque mi madre me enseñó a no decir nunca―, deseosa de saber cómo pensamos, cuándo lo pensamos y con quién lo pensamos.

Pros

  1. Conectividad. Lógico, es un buen canal de datos para dejar que fluya la información entre dos receptores deseosos de chotear, perdón chatear.
  2. Propaganda. Espacio publicitario gratis, para lo que sea, desde un auto, hasta donaciones.
  3. Cómodo. Todo se puede conseguir desde FB, TODO.
  4. Fácil. Dudo que exista interfaz más intuitiva que ésta herramienta. Los niños del mañana de seguro ya nacen sabiéndola usar. ¡¡¡EVOLUCIÓN!!
  5. Cri Cri
  6. Cri
  7. Cr…
  8. Lo de arriba son grillos.

Contras

  1. Obsesión. Quién me escribió, quién reaccionó, quién me sigue, quién me lee, a quién le gusto, ¿por qué no les gusto? No sé a ustedes, pero mi procesador ya está al límite, si le agrego toda esa cantidad de trabajo, desborda.
  2. Concentración. ¿A quién no le ha pasado de ir en el tren, ómnibus, de estar en el trabajo, ir de compras y ver a la gente a su alrededor meta dedo y dedo en una pantallita azul y blanca? Es a propósito, azul y blanco son dos de los colores más atractivos para tu cerebrooooo. Nada es casual en Facebook.
  3. Idiotismo. Y con ésta me gano el odio de todos. A ver, no me voy a hacer la santa, yo tuve Facebook hace ya como 3 años. Un día “scrolleando” (gerundio que viene del verbo “scrollear” que ignoro si acabo de inventar), me observé a mí misma desde las alturas y vi a una chica con el celular en la mano y la cabeza inclinada a lo garza mirando una pantalla, mientras alrededor estaba el mundo, simplemente EL MUNDO para mirar. Me sentí muy idiota y tuve que dejar de hacerlo.
  4. Voyeurismo. En FB se puede encontrar cualquier fauna. Chau.
  5. Egocentrismo. ¿Realmente se creen que existen tantas personas interesadas en su vida por simple bondad? NO y NO. Al igual que dudo que a tanta gente le interese saber como pienso en estas líneas… seamos realistas gente.
  6. Vudú. Práctica que se ha vuelto cada vez más fácil gracias a las fotos de perfil. Yo que ustedes, iría cerrando la cuenta, vayan allí donde dice “Desactivar cuenta” y en motivo pongan “posible rito satánico en progreso”.

P.D.: Me pueden encontrar en FB como: Paula De Grei.