Archivos en la Categoría: Mis historias y otros devaneos – Lídia Castro Navàs

Resultados del Concurso “Mis historias y otros devaneos”

Gracias a todos por participar y ayudar a difundir la obra de

Lídia Castro Navàs: Mis historias y otros devaneos

 

Y ahora sí, los resultados:

 

 

Y EL FLAMANTE GANADOR

Participante 4:

El Peris de https://http16498.wordpress.com/

 

Aquellos que quieran romper el anonimato ahora que David (Caruso) y yo los dejamos, y quieran que sus blogs/pseudónimos/sitios aparezcan en la descripción de las votaciones, háganmelo saber en los comentarios, email o por cualquier red social que se les antoje.

¡Hasta el próximo concurso!

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Novedades – Concurso “Mis historias y otros devaneos”

La presentación de microrrelatos para concursar por un ejemplar dedicado de Mis historias y otros devaneos por Lídia Castro Navàs finalizó el día de ayer con un total de 21 participantes.

Las votaciones siguen abiertas hasta el lunes 31 de julio (inclusive) y conoceremos al flamante ganador el 1º de agosto.

El ganador será el microrrelato que tenga mayor cantidad de  votos.

¿Cómo votar?

  • Por “Me gusta”: se contabilizarán como un voto. Los votos propios no suman.
  • Por comentario* (para los que no pertenecen a WordPress): solo podrán votar por comentario las personas suscriptas por correo electrónico al sitio http://www.pauladegrei.com. *Es preciso aclarar “Mi voto es para…”, “Voto por…”, o similar.

Enlaces a los microrrelatos:

 

 

 

 

Concurso “Mis historias y otros devaneos” – Participante 21

La rutina me salvó la vista

De todas mis historias solo les contaré una, la más científica: antes, veía bien. Un día, comparé la visión de mis dos ojos. Mi ojo izquierdo reproducía las imágenes con cierto retardo (unos segundos). Al mes, mi enfermedad tuvo su pico de efectividad. Logré alcanzar el mayor de mis devaneos: miraba partidos de fútbol con mi ojo derecho y cuando quería repetir las jugadas, usaba mi ojo izquierdo. La diferencia fue aumentando; cuando lograba dormirme con mi ojo derecho, mi ojo izquierdo seguía despierto. Mi enfermedad empeoraba día a día, no obstante, logré compensarla. Con el tiempo, la diferencia se estabilizó en veinticuatro horas. Haciendo exactamente lo mismo, todos los días, lo que ve mi ojo derecho coincide con lo que ve mi ojo izquierdo. ¡La rutina me salvó la vista!

 

Conocé más sobre la autora en:

https://genereialtreshistories.wordpress.com/

Info sobre el concurso: Concurso “Mis historias y otros devaneos”

 

 

Concurso “Mis historias y otros devaneos” – Participante 20

NOCHE SIN LUNA

Siempre llegaba a casa de su madre antes de las seis, pero ese día se entretuvo más de lo debido y eran las nueve de la noche cuando llegó al último poste del alumbrado. Todo lucía normal. Los ladridos de los chuchos, el croar de las ranas, y el ruido de los grillos. Mario siempre leía historias  de terror, con miedo jaló aire y se encaminó por la vereda para llegar a casa. La noche estaba oscura, sin luna. Trató de apresurar el paso pero tropezaba, así que continuó despacio, su oído comenzó a percibir ruiditos entre el monte. Los ruidos se oían cada vez más cerca, y más. En ese momento se encomendaba a todos los santos, rezaba por llegar a casa lo más pronto posible. De pronto en la semioscuridad distinguió un pequeño bulto. Se le  heló la sangre.  Comenzó a gritar tan desesperadamente, con tal angustia que el vecindario entero salió en su ayuda, vecinos corrieron hasta el, también la mamá corriendo en camisón y con un pedazo de leño en mano.

Lo único que encontraron fue a un hombre de rodillas, gritando y llorando angustiosamente.

– Hasta donde te llevaron tus devaneos- replicó mamá.

 

Conocé más sobre la autora en:

https://genereialtreshistories.wordpress.com/

Info sobre el concurso: Concurso “Mis historias y otros devaneos”

Concurso “Mis historias y otros devaneos” – Participante 19

Llevaba tiempo rondando parajes, visitando sentimientos; observando devaneos ajenos a él. Tratando de construir su vida en derredor al resto. Tratando de hallar ese camino que lo lleve a su hogar.

Estaba harto de no ser, de responder agradablemente y de perder siempre al ajedrez —deporte de mucha personalidad—.Pero comenzó a leer, y comprendió que no hace falta buscar para ser, con inventar es suficiente.

Y así empezó a escribir historias; historias con personajes que eran y que siempre serán más que nadie—más que él—, historias en lugares eternamente sentidos —e inexistentes— por su piel, historias que llenaron su camino —de piedras y no ladrillos—, construyendo un ambiente hogareño al final de dicho periplo.

Allende su pensamiento y la creencia del ego, acabó más perdido y lejos de su origen que nunca. Y no por inventar, sino por creer en ellos más que en él.

Indeciso en un laberinto con muchas salidas, se disipó en cada una de sus historias, perdiendo ese vacío que tanto le hizo ser.

Vagando entre una y otra, cada historia suya  vive dormida y latente en todo lápiz. Mientras, él, trata de recuperar su vida escondida en gomas de borrar.

Conocé más sobre la autora en:

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Info sobre el concurso: Concurso “Mis historias y otros devaneos”

Concurso “Mis historias y otros devaneos” – Participante 18

JAMÁS VOLVERÉ A PRONUNCIAR SU NOMBRE

Julia comenzó diciendo en aquella tertulia a la que acudía por
terapia: Jamás volveré a pronunciar su nombre, pero las historias
siempre tienen un protagonista… Bajó la mirada ocultando a ella
misma, todas aquellas que esperaban expectantes. Bebió de aquella
botella de agua que facilitaba salir la voz de su cuerpo y siguió
contando los devaneos y la coquetería que provocó el mal entendido que
terminó en tragedia. Así lo creía ella, y así lo expresaba, su
libertad para vestir con atrevimiento no tenía que ser motivo para
considerarse una provocación. Era suficiente con que el hombre pudiera
ver en ella a una preciosa mujer y considerarla como tal aunque la
viese desnuda. Pero una mala educación y sobre todo un mal criterio
de cómo debe interpretarse a la mujer, desataron en él la violencia y
la agresividad masculina. Aquella mañana ya tan lejana para Julia, el
jurado popular la condenó por llevar un escote que mostraba parte de
sus atributos como mujer, y no, por el asesinato que cometió al querer
librarse de una violación por enseñar aquella su carne, la que ahora
no debería podrirse en la cárcel.

Conocé más sobre la autora en:

https://genereialtreshistories.wordpress.com/

Info sobre el concurso: Concurso “Mis historias y otros devaneos”

 

Concurso “Mis historias y otros devaneos” – Participante 17

Blues de escalera

Nos encontramos como lo hacen las almas perdidas, en mitad de la noche y arropados por la oscuridad que proporciona la seguridad de saber que nadie te busca. Me regaló el oído con historias de sueños imposibles mientras yo clavaba mi lengua en su tímpano. Me prometió un amor casi de ciencia-ficción, de flechazo en el pecho y estocada en el corazón, en el que yo sería una princesa desterrada de su reino y él un coleccionista de secretos en un vertedero erigido sobre  los devaneos de la sociedad.

Le devolví tantas flores con el favor de mi cuerpo, sabiendo que, entre la pared donde reposaba mi espalda y su erguida espada, lo que más presionaba en mis adentros era la realidad madrugadora del amanecer que asomaba entre los rojizos tejados de ése, nuestro cuento.

Nos abandonamos el uno al otro antes, incluso, de habernos conocido de la manera en que lo hace la gente correcta y corriente. Y ahora todo parece un blues apolillado de sucia escalera, mientras os relato ese encuentro sentada a la barra del bar donde por un momento creí que sí, que podría ser él. Pero que yo con él no podría ser yo.

Conocé más sobre la autora en:

https://genereialtreshistories.wordpress.com/

Info sobre el concurso: Concurso “Mis historias y otros devaneos”

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