Por Patricia Fonseca

Compartiendo por motivo del último concurso “La sombra dorada”.
 
Tentación 
Tus ojos que me iluminan
como estrellas del cielo
tus ojos me alucinan
rompiendo mi corazón de hielo.
Boca sedosa color rosa
eres mi frenesí
siendo una mujer amorosa
que alegras mi vivir.
Tus cabellos de olas que riza
sea primavera, sea otoño
de color dorado matiza
los caminos de olivos retoños.
Besándote mi placer aumenta
no descuido mis pretensiones
siendo tu cuerpo un poema
no esquivo de tus tentaciones.
Lluvia dorada cae sobre mí
es un sueño que no termina
la sombra del pasado resucita
en un viaje que acuita.
 

¡Ganador del Concurso La sombra dorada!

Con un total de 16 votos tenemos a la ganadora del ejemplar:

La sombra dorada de Luis M. Núñez:

Agathatelocuenta

Y en segunda posición con 14 votos Aureliano Rocamora: Final de Concurso – La sombra dorada – Participante 6.

Felicidades a la ganadora y gracias a todos por el apoyo.

Aquí el relato ganador:

No sé cuantas horas pasé en aquel bar, apurando la copa de coñac que el camarero rellenó gentilmente tantas veces… No sé cuando decidí que era hora de alejarme de aquel sitio y volver a mi gran y vacía casa ahora que él se había ido…

Algunos hombres me observan en mi precaria situación de buscar el móvil para llamar un taxi y deciden ofrecerse a llevarme a casa, seguro que nada tiene que ver que piensen que lloro porque un hombre se fue de mi casa y que estoy perjudicada por el alcohol…

Declino las invitaciones con un movimiento de cabeza y me monto en el taxi; Tras un largo camino en el que me quedo petrificada mirando por la ventanilla llego a casa. Al bajar me derrumbo sobre la acera y no entiendo como he aguantado tanto tiempo en pie, sin él.

Veo una sombra saliendo de casa y le reconozco, ha vuelto, eso es lo que pienso. Al acercarse a mí sé que está distinto y aunque lloro en su hombro no se siente cálido como lo había sido antes.

Al entrar a casa, enciende la chimenea y me sube envuelta en una manta de terciopelo a nuestra cama, esa en la que hicimos el amor tantas veces y ahora llevaba una semana sin usar ni para dormir.

Noto sus manos oscuras, borrosas por mis lágrimas, recorrer los costados de mi cuerpo y ayudarme a desvestirme; Me limpia la cara y me susurra palabras tranquilizadoras de amor, esas que anhelaba tanto oír.

Nos dormimos en la posición de siempre, apoyando mi cabeza en su pecho, y si bien debiera haber sentido los latidos de su corazón, no lo hice…

Cuando el alba acecha por salir  y una luz dorada entra por la ventana de nuestra habitación mi acompañante sombra se levanta y me mira con algo parecido al vacío en su mirada pero sigue siendo tan profunda…Intento cogerlo desesperada porque sé que se va a volver a ir pero no puedo, traspaso la sombra cuando intento alcanzarla.

Me derrumbo de nuevo e inesperadamente la sombra me levanta en volandas y me devuelve a mi lugar en la cama, le oigo susurrar y lo entiendo, me despido silenciosamente  y le dejo ir porque aunque jamás se irá para mí, de la muerte no se vuelve…

Final de Concurso – La sombra dorada – Participante 6

La verdad siempre aparece como una aurora pálida tras los terrores de la noche. Todos dormían en la gran mansión. El viejo capitán permanecía despierto, en vela, intentando escribir algunos versos recordando la época dorada de su juventud. Esa noche todo parecía igual que las anteriores… pero algo se movía en la oscuridad y la penumbra de la muerte intentaba cubrir con su  manto  aquellos pecados sin expiar que todo hombre convierte en sus demoni
os.El viejo, consciente de las tinieblas que lo acechaban, repetía una y otra vez, como entre sueños, una frase de Wallenstein que recitaba con sorna a los moribundos  tras los innumerables fusilamientos que había dirigido,  justo antes de darles el tiro de gracia.  Fuera brillaban las estrellas en una noche sin luna  y las sombras, que eran todas y una, parecían escucharlo acercándose más y más hasta casi susurrar en su mente recuerdos de un pasado nunca olvidado.
El viejo, aturdido, comenzó a sentir un terror que creía haber olvidado y la estancia en la que se encontraba se tornó fría e inhóspita sin explicación aparente a pesar de que la chimenea ardía aún con fuerza.
El capitán sabía que había alguien más en aquel lugar y siendo presa de una calma inquietante, dijo con gran frialdad:
-Llevo mucho tiempo esperándote…, Has venido a llevarme?.
La sombra, que hasta aquel momento se movía por la estancia entre tumultuosos espasmos pareció escuchar la débil voz del anciano,  detuvo su vorágine de oscuridad y tras un prolongado silencio respondió susurrando con gélido aliento:
-…  Si.
A la mañana siguiente, el cadáver del capitán fue encontrado sentado y con los ojos muy abiertos mirando al vacío, su expresión era de una profunda angustia. En su mano derecha sostenía una pluma, sobre su escritorio un papel  con una misteriosa frase que se repetía  sin cesar y cuya caligrafía era desconocida como si muchas manos diferentes la hubieran plasmado con rabia:
“y llegará la noche y brillarán  nuestras estrellas”

El texto ganador será el que tenga mayor cantidad de “me gusta”. Las personas que no estén alojadas en la plataforma WordPress podrán votar en los comentarios (el mensaje debe ser claro, con nombre y correo electrónico).

Resultados – Concurso La sombra dorada

Recuerden que la participación es anónima, eso quiere decir que tampoco está permitido decirle a familia o amigos que voten por su relato. Además soy la CSI de internet.

Final de Concurso – La sombra dorada – Participante 2

No sé cuantas horas pasé en aquel bar, apurando la copa de coñac que el camarero rellenó gentilmente tantas veces… No sé cuando decidí que era hora de alejarme de aquel sitio y volver a mi gran y vacía casa ahora que él se había ido…

Algunos hombres me observan en mi precaria situación de buscar el móvil para llamar un taxi y deciden ofrecerse a llevarme a casa, seguro que nada tiene que ver que piensen que lloro porque un hombre se fue de mi casa y que estoy perjudicada por el alcohol…

Declino las invitaciones con un movimiento de cabeza y me monto en el taxi; Tras un largo camino en el que me quedo petrificada mirando por la ventanilla llego a casa. Al bajar me derrumbo sobre la acera y no entiendo como he aguantado tanto tiempo en pie, sin él.

Veo una sombra saliendo de casa y le reconozco, ha vuelto, eso es lo que pienso. Al acercarse a mí sé que está distinto y aunque lloro en su hombro no se siente cálido como lo había sido antes.

Al entrar a casa, enciende la chimenea y me sube envuelta en una manta de terciopelo a nuestra cama, esa en la que hicimos el amor tantas veces y ahora llevaba una semana sin usar ni para dormir.

Noto sus manos oscuras, borrosas por mis lágrimas, recorrer los costados de mi cuerpo y ayudarme a desvestirme; Me limpia la cara y me susurra palabras tranquilizadoras de amor, esas que anhelaba tanto oír.

Nos dormimos en la posición de siempre, apoyando mi cabeza en su pecho, y si bien debiera haber sentido los latidos de su corazón, no lo hice…

Cuando el alba acecha por salir  y una luz dorada entra por la ventana de nuestra habitación mi acompañante sombra se levanta y me mira con algo parecido al vacío en su mirada pero sigue siendo tan profunda…Intento cogerlo desesperada porque sé que se va a volver a ir pero no puedo, traspaso la sombra cuando intento alcanzarla.

Me derrumbo de nuevo e inesperadamente la sombra me levanta en volandas y me devuelve a mi lugar en la cama, le oigo susurrar y lo entiendo, me despido silenciosamente  y le dejo ir porque aunque jamás se irá para mí, de la muerte no se vuelve…

El texto ganador será el que tenga mayor cantidad de “me gusta”. Las personas que no estén alojadas en la plataforma WordPress podrán votar en los comentarios (el mensaje debe ser claro, con nombre y correo electrónico).

Resultados – Concurso La sombra dorada

Recuerden que la participación es anónima, eso quiere decir que tampoco está permitido decirle a familia o amigos que voten por su relato. Además soy la CSI de internet.

Resultados – Concurso La sombra dorada

Aquí los resultados del Concurso Enero – La sombra dorada:

¡Hay empate!

Los relatos de los Participantes 2 y 6 se publicarán nuevamente para resolver el empate con una segunda votación, esperando así conocer al ganador el día lunes.

¡Gracias a todos por participar, y en especial a Luis por permitir realizar este concurso!

Importante:

El texto ganador será el que tenga mayor cantidad de “me gusta”. Las personas que no estén alojadas en la plataforma WordPress podrán votar en los comentarios (el mensaje debe ser claro, con nombre y correo electrónico).

Último día para votar – Concurso La sombra dorada

A poco de conocer al ganador del ejemplar: La sombra dorada de Luis M. Núñez, les recuerdo que aún están a tiempo de votar su texto favorito.

Visiten el link de abajo:

La recepción de textos finalizó en el día de ayer con un total de 19 participantes! La votación sigue abierta hasta el viernes 3 de febrero inclusive. Todos aquellos interesados en promover la lect…

Origen: Novedades – Concurso La sombra dorada

Novedades – Concurso La sombra dorada

La recepción de textos finalizó en el día de ayer con un total de 19 participantes!

La votación sigue abierta hasta el viernes 3 de febrero inclusive.

Todos aquellos interesados en promover la lectura de los relatos y la obra de Luis, concursantes o no, están invitados a compartir esta entrada.

¡Gracias totales!

Recuerden que la participación es anónima, eso quiere decir que tampoco está permitido decirle a familia o amigos que voten por su relato. Además soy la CSI de internet.

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://lordalceblog.wordpress.com/

Concurso Enero – La sombra dorada – Participante 19

Eterno Amor

Perder  la carrera de la vida, y bailar al son del triunfo, la sombra de tus recuerdos me sigue, a donde quiera que vaya o me encuentre, ¡siempre estas allí! – sigiloso y en silencio tocaste mis mejillas con un leve suspiro, siento el temblor de tus caricias y el aroma de alma, reconozco el calor de tu pasión y la fuerza del corazón – Sin barreras me entrego a ti al terminar el resplandor de la luz de nuestra dama de plata con el inicio del ciclo de la estrella dorada, sin tiempo y sin mundo, nuestros cuerpos unificados llenos de lujuria, amor y dominación, sacian su sed del éxtasis y placer.

Despertar y no verte, en llanto me encuentro, con la mano en el pecho deseo que vuelvas – todo fue un sueño, un increíble y hermoso momento que vivimos y fue tan real, como el pequeño guerrero que crece en mí.

Días y noches sin tu presencia, con un ángel de mirada dorada sobre mi regazo, veo el cielo arder, entre aves y el crepúsculo que se divisa, recuerdo lo último que dijiste tocando mi ser  – “Fortis Est Ut Mors Dilectio”, así será hasta el fin de la eternidad, lo tengo a él y te poseo a ti, la sombra de tu amor conmigo estará, como una manta que a mis pasos protegerá, llena de vida y de paz, cuando deje este mundo nos volveremos a encontrar; danzar y soñar porque le gane a la vida y su a juego de azar, fue mucho lo que recorrí y al fin en tus brazos ambos listos para el vuelo alzar – Amo la vida y todo lo que ella me pudo brindar.

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://lordalceblog.wordpress.com/

Más sobre el concurso: Concurso Enero – La sombra dorada

*Recuerden respetar el anonimato

Concurso Enero – La sombra dorada – Participante 18

La umbría del oro

En el espacio previsto para dos presos se hacinaban seis personas. Algunos ya estaban despiertos, saludando a los acontecimientos del día, por muy insulsos que fuesen, para que los saque de su cotidianía.
—¡Vamos, Aulos, que hoy te toca!
El interpelado atendió a la llamada mientras se deshacía de la abstracción que le provocaba la forma cambiante de los reflejos áureos que se proyectaba sobre la pared de la celda. Su forma e intensidad cambiaba a capricho de las nubes que iban paseando ante el sol.
—Ya iba tocando, ya —respondió sonriendo.
—¡Aulos, caaaaaabrón! ¡Que te vas y nos dejas! ¡Aguárdate aquí un poquito con nosotros! —le interpeló otro de los compañeros.
Aulos fue a recoger el adorno dorado que ponía en el lugar adecuado para despertarse todas las mañanas con el juego de luces que Maese Helios quisiera regalarle. Era aquel un pequeño lujo que le permitían sus camaradas; según decían, lo usaba para saciar su ansia por el oro.
—¡Aaaaaaulos! ¡Aaaaaaulos! —El coro de delincuentes acompañados de percusiones varias saludó al que durante cinco años había compartido penalidades con ellos.
Aulos pasó saludando como el papa a todos por el pasillo camino del comedor. A pesar de lo introvertido que era, o por serlo tanto, tenía la habilidad de relacionarse un poquito con todos para pasar desapercibido.
Además, era consciente de que no era el más listo, ni mucho menos. Había un par de falsificadores que sí que lo eran de verdad. Te podían hacer cualquier virguería: lo mismo un documento de identidad del país que se les pidiese que una tarjeta de crédito. Hasta cuando los detuvieron pudieron reducir negociar la estancia en ese peculiar hotel gracias a sus tremendas dotes para la mentira.
Se sentó, como siempre, con Alexei, un falso ruso que ejercía de proxeneta incluso en la cárcel.
—Cinco años, ¿eh?. Seguro que se te han pasado volando.
Aulos sonrió callado, condescendiente, como siempre.
—Cinco años y sin botín. Un atraco fallido a una casa de empeño de oro. ¿De verdad pensaste que podrías escaparte de allí? —y con un guiño añadió, repitiéndose: —Estás loco. O estabas loco.
Aulos volvió a sonreír.

***

Entró, ya siendo un hombre libre, en el establecimiento y se dirigió a un recibidor minimalista de muebles angulosos blancos, grises y rojos acompañados de policarbonatos y aceros varios. La recepcionista, mona ella, un accesorio más del mostrador adornado con tiras led a la última, le habló:
—Caballero, el señor Ruipérez le atenderá enseguida. Pasé por allí.
Un «emprendedor anglortera» repeinado hacia atrás y con un traje más caro que útil le tendía la mano conforme penetraba en el despacho.
—¿Qué tal? ¿Cómo estamos? Tiene su lingote preparado ya, mírelo.
Encima de la mesa había una cajita bastante baja de madera, abierta. En su interior, un rectángulo de tejido plástico protector rodeaba un trozo de metal del tamaño de medio mando de la tele. Dorado, brillante, pulido, ahí había un quilo de oro.
El señor Ruipérez tomó la cajita sagrada y con un mimo exagerado se la pasó a Aulos.
Éste miro el pedazo metálico con ansia exacerbada unos segundos. Después, el gesto le tornó más reflexivo. Con extremo cuidado cubrió el lingote con el tejido y cerró la cajita. La introdujo en su bolsillo y miró inquisidor a Ruipérez.
—Pase por recepción.
Quizá deformación de delincuente, dirigió la vista hacia la puerta. Cinco metros, cabina de bloqueo automática y «cosas raras» en el techo que no sabía ni lo que eran. Habían mejorado mucho la seguridad desde que tuvo que dejar el mundo de los normales.
—¿Me permite el «deneí»? ¿Y la tarjeta?
Se los mostró.
Por fin iba a tener oro.
Aunque se gastase todo lo que había ahorrado en la cárcel trabajando para el estado, aunque a partir de ese día pasase hambre, lo tendría. Su vida se convertiría en una sombra dorada.

 

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://lordalceblog.wordpress.com/

Más sobre el concurso: Concurso Enero – La sombra dorada

*Recuerden respetar el anonimato