Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 2

» El soldado de la Ciudad Blanca

Es medio día, percibo el susurro escalofriante del miedo que se pega detrás de la nuca, hace ya 6 años que no me abandona, es mi compañero inevitable . Camino un poco más y pasos cortos me enfrentan a una obscena causa –consecuencia que persiste en hacerse presente para recordar al transeúnte de estas tierras que vive dentro de una historia desgarradora. No hay cantos de pájaros, los cantos que se escuchan son los de los misiles, me he acostumbrado a su sonido intranquilizante.

Sé cuándo representan peligro, hoy me han dado tregua.

He llegado al parque en el que jugaba a la pelota cuando niño, observo el columpio vacío, el guin -guirin -gongo ya no sube y baja con la canción de Juan, que las niñas después de la escuela entonaban terminando en un largo tra la la la la.

Parado de frente a ese autentico recuerdo infantil presto atención a la nieve que cae aislada y ansiosa, cae con   pausada intensidad.  Ella, la nieve blanda, blanca, fría y constante inunda lo que antes fue un recinto lleno de sonrisas y de saltos de cuerda. Me acerco a la pileta que está en el centro de este parque melancólico, retiro las hojas muertas que se menean lentamente empujadas por una corriente casi inexistente que emerge del foso.  Las palpo despacito, todas van cubiertas por el frio y la escarcha emitiendo chirridos crujientes, de pronto me descubro reflejado en el agua.

Un rostro cansado, opaco y reflexivo se muestra ante mí en el fondo del pozo artesano, me veo y reparo como el iris de mis ojos expulsa   imágenes distintas e intermitentes, imágenes de la embarcación que se estrelló en Eritrea, del ataúd que cruzó la frontera, de una niña alimentada solo por dátiles, de un anciano que se despidió de sus hijos que irían en busca del exilio para hacer escuchar su voz, de una abuela con identidad distinta extrañando a los nietos jugar bajo sus faldas.  Explotan perfiles de un mundo atormentado por las sombras dentro de un agujero húmedo y decido abandonar el lugar, su austeridad y aspereza melancólica me perturban.

Me levanto lentamente, camino más, de pronto llego a una calle interna, me paro en seco analizando un muro descolgado y sucio y me doy cuenta que estoy frente a mi casa, en realidad ya no es mi casa, lo que existen son escombros salpicados de llanto y un jardín de cuerpos desmembrados que danzan sus melodías autóctonas, también hay   perros que hacen su festín.

Todo alrededor de sus paredes escabrosas, es   una verdad llena de fracasos aturdidos y exhaustos. Sorpresivamente mis pies me han arrastrado hasta el antiguo barrio donde mi vida feliz se ha extinguido bajo los efectos sufrientes de una lucha indiscriminada. Estoy aquí advirtiendo que el desierto, aislamiento y orfandad reinan sobre las ruinas que deja un dictador.  Ya no hay nada, no me queda nada, volví con la esperanza de acurrucarme en algo que me recordara los días radiantes y encantados que me perseguían antes de este estallido de odios y de mezquindades, pero, solo existe el parque como testigo mudo del pasado.

Giro sobre mis propios pies adoloridos, me alejo   pensando en que nuestros valores humanitarios están llenos de desplazamientos y represiones, doy un traspié,   sin embargo no evito la caída, más bien me dejo hundir con todo el peso de mi cuerpo apoyado en las rodillas sobre la nieve que sigue descendiendo con el ritmo pausado del vacío y de la soledad extrema.

Estoy cansado, hambriento, asustado, lleno de rabia y de culpa, todos estos sentimientos los he llevado guardados en el pecho, se han anudado tan dentro y no he tenido tiempo de llorar.

Me tapo la cara, sé que es hora de dejar de ser fuerte, sólo tengo 20 años –me digo

Inmediatamente   ríos de agua se desbordan de mis ojos, las confesiones que llevo dentro están taladrándome el alma, tocan la puerta del corazón a puño cerrado suplicándome las deje salir.

Acuclillado me repito una y otra vez sosteniendo la metralleta y el puñal

¡Soy un bastardo, de eso estoy seguro!»

Tienen todo el mes de Abril para participar

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 1

«El Detenido.

Aquel agente de policía lo detuvo hacía las dos del mediodía cuando iba a entrar en su casa, llegaba del gimnasio todo sudado y mal oliente, pero no le dejaron ni darse una ducha, el agente le intercepto al entrar en el portal.

—Es usted Luis Ramos?

—Si, soy yo ¿Porqué lo pregunta?

—Que da usted detenido, ponga las manos a la espalda. —Le dijo el policía sin más preámbulos.

— ¿Yo? Pero que he hecho, de que se me acusa.

—Le voy a leer sus derechos, tiene derecho a guardar silencio todo lo que diga podrá utilizarse en su contra, tiene derecho a un abogado, si no puede pagarlo se le procurara uno de oficio. ¿Ha entendido sus derechos?

—Si, pero esto es un error. ¿quiero saber de que se me acusa?

—Le llevo a comisaría donde mis compañeros le interrogaran y le informaran de todo lo que necesite saber. Andando.

El agente le agarró por el hombro y lo saco a la calle donde esperaba un coche patrulla, lo metió en el coche y le dijo al compañero que lo llevara a comisaría.

Cuando llegó a comisaría le esperaba un inspector.

—Soy el inspector Gómez y va a decirme todo lo que quiero saber. —Dijo el inspector sin más preámbulos— Llévelo a la sala de interrogatorios y no deje que nadie entre.— dijo mirando al agente que lo custodiaba.

—Si señor. —Contesto el otro.

Luis estaba temblando sin saber porque se encontraba allí, el no había hecho nada para que lo detuvieran, si era verdad que a veces bebía un poco y a la mañana siguiente apenas se acordaba de lo que había sucedido la noche anterior, pero no como para que lo detuvieran.  Empezó a hacer memoria de las cosas que había hecho a lo largo de los últimos años y que pudieran haber sido causa de una detención.

Hace unos cinco años robó una camiseta en una tienda de moda por una apuesta con unos amigos, otra vez hizo un sinpa del restaurante aquel tan famoso, pero este ya esta cerrado, no esto no tiene nada que ver.

Siguió pensando y se dio cuenta que tenía muchas confesiones que no creía hasta ese momento, de haber sido católico practicante la penitencia sería severa, en estas divagaciones se encontraba cuando entró de nuevo el guardia y le dijo que debía trasladarle a los calabozos, que el inspector lo llamaría más tarde, había habido otro asesinato y había tenido que salir al lugar del caso.

—¿Otro asesinato? —pregunto Luis.

—Vamos levántese, no tengo todo el día.

—No estará insinuando que yo he matado a nadie. —Volvió a preguntar con voz temblorosa.

—¿Que se levante coño, como se lo tengo que decir?

—Oiga, escúcheme por favor, aquí ha habido un error.

—Eso dicen todos, vamos para los calabozos, deprisa. —Replico el agente empujándolo hacía delante.

A Luis casi se le saltaban las lágrimas de la impotencia y la rabia que sentía, mientras andaba iba farfullando que aquello no podía ser, que aquello era un lamentable error, apenas se fijaba por donde iba, mientras el policía le empujaba para que se apresurase. Al llegar a una puerta lo hizo parar y le dijo tapo los ojos.

—Qué hace, maldito bastardo. —grito Luis.

—Cállate y no gritas o te la ganas.

—Quítame esto de los ojos. — volvió a gritar.

El guarda se paro un momento y le dijo.

—Esta bien te lo voy a quitar, pero no se te ocurra gritar.

El agente le quito el pañuelo y al mirar todos gritaron

¡Sorpresa! ¡Feliz cumpleaños!

Luis se quedo de piedra, ni siquiera se había acordado de que hoy era su cumpleaños.

Y comenzó a llorar, no sabía muy bien si de rabia o de consuelo, al ver que todo había sido preparado por sus amigos para darle una sorpresa.»

Tienen todo el mes de Abril para participar

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

Concurso – Confesiones de un bastardo

Bienvenidos al 4º Concurso Internacional que se celebra en este blog.

Esta vez, el premio es un ejemplar físico de la obra de Maximilian Sinn que le da el título a este concurso: Confesiones de un bastardo, con dedicatoria incluida y un regalo sorpresa al final, cortesía del autor.

Pueden encontrar la reseña aquí.

Bases:

  1. Rebloguear/Compartir esta entrada en cualquier red social: WordPress, FB, Twitter, etc.
  2. Enviar un e-mail a pauladegrei@gmail.com con el asunto “Confesiones de un bastardo” y en el cuerpo del mensaje, cualquier texto que sea propio, original, inédito, un auténtico tesoro sin descubrir, y que contenga estas dos palabras: “Confesiones” y “Bastardo”. **Recuerden incluir en el correo un link a la red social en donde compartieron la entrada.

Resultados:

  • Los textos se publicarán a medida que se reciban conservando siempre el anonimato hasta finalizado el concurso. Antes de ello no deberán compartir el texto en ningún sitio.
  • El texto ganador será el que tenga mayor cantidad de “Me gusta” correspondiente a la entrada del blog, y se publicará en los primeros días de Mayo.
  • Las personas que no estén alojadas en la plataforma podrán votar en los comentarios aportando su cuenta de correo electrónico en la casilla donde corresponde*.
  • En caso de empate, el ganador será elegido por la hija de Maximilian.

*Votación por comentarios: es preciso aclarar “Mi voto es para…”, “Voto por…”, o similar. Ante cualquier irregularidad el texto podría ser descalificado.

Respetemos a nuestros colegas; recuerden que soy la CSI de Internet :D.

¡Feliz Concurso!

Tienen todo el mes de Abril para participar

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Ganadores de concursos anteriores:

La sombra dorada // La Nación de las Bestias // Sensatez y Sentimientos