Ese maldito y estúpido ✔️

Voy a dejarlo claro desde el principio: hablar de esto me pone de mal humor de una, y no hay mindfunless que valga, reiki a distancia o gatito de la fortuna que me saque del trance por un buen rato.

Las redes sociales actuales pervierten mi estabilidad emocional como no lo hacía antes el viejo y querido teléfono de tubo. Cuando alguien quería comunicarse con nosotros, independientemente de la persona que fuese, era muy sencillo ignorarlo, bastaba con dejar que el contestador desempeñara su tarea: él solito recibía el mensaje que de hecho solía ser algo importante o de genuino interés hacia la persona.

Hoy, el teléfono de tubo se ha convertido en un estorbo para aquellos que como yo, nos negamos a dar un salto de época. O sea, nos aferramos a tirar cualquier porquería que ya no sirva para nada y esperamos que el santo artefacto se convierta en un símbolo vintage lo antes posible, para mezclarnos con la juventud que evidentemente hemos olvidado en el correr de los años.

El objeto de mi malestar, radica en lo localizable que me he convertido a razón de comenzar a usar celular, y eso a personas como yo, “raritas” de fábrica , les molesta.

Y con usar celular, evidentemente aludo a WhatsApp, esa herramienta indispensable para estar al tanto de las últimas “noticias”.

Resignada, admito que como consecuencia de la inmediatez, pareciera que la fiabilidad de la información durara lo que dura echar un polvo: 20 minutos si estás en pareja.

Me siento en el deber de admitir que, si no fuera por WhatsApp, nunca me hubiera enterado que se había cancelado un cumpleaños por lluvia, una comida por viaje o una entrega de estudio por merma del transporte público.

Hasta aquí pareciera que agradezco tener esta herramienta instalada en mi pedorro celular, pero no, la odio con toda mi fuerza porque la gente se descansa en ella, da por sentado que una tiene WhatsApp y si no lo tiene, le preguntan hasta el porqué. Acto tristísimo el de tener que indagar en las opiniones personales de la gente y no aceptar un punto de vista simplemente diferente porque no sea igual al tuyo.

Inspiro… 1-2-3, expiro… 3-2-1

Pero tal vez, lo que más me molesta, es que me obliga a ser sociable y localizable indistintamente de la persona que tenga guardada en mis contactos.

Todos los contactos de mi teléfono pueden ver mi estado de conexión a no ser que los bloquee, pero todos sabemos que cuando alguien bloquea a otro, es una relación perdida para siempre, o casi.

Por eso desde acá, quiero hacer una solicitud a las mentes brillantes que diseñaron esta arma mortífera binaria: que pongan la opción para que el propio usuario pueda figurar en línea o no, independientemente de si los datos del teléfono están activados o si tiene o no confirmación de lectura… así personas locas como yo podrían enterarse de lo que sucede en el mundo, sin ese maldito doble “check” chismoso que me deja en evidencia de todos mis actos, indistintamente si es o no la acosadora de mi madre rompiéndome los ovarios.

Muchas gracias

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