Concurso: Almas y Bruja – Participante 5

“¡Bella sin alma!”, me decía a gritos.

Bruja…”, me susurraba cada vez que se cruzaba conmigo.

Bella, no sé, eso deben juzgarlos los demás; sin alma por supuesto que no, y lo de bruja, bueno, eso sí que sí, y me molesta que sea siempre un insulto.

Lo dijo y lo repitió: en el puente de piedra, al pie del castillo, en lo alto del torreón, en la fría mazmorra, en el patio de armas, y seguro que en algún rincón más que ahora no recuerdo, porque el humo empaña un poco mi visión y los recuerdos.

Solo por su despecho estoy aquí, maniatada e indefensa.

No pudo soportar mi desdén, sentirse despreciado a pesar de ser el hijo del noble más importante de la comarca.

Quemada en la hoguera por bruja, qué típico, qué poco original, qué aburrido además de previsible. Qué sabrá el pobre infeliz de las otras ciento cincuenta y dos veces que escapé viva de entre las llamas en mis casi mil años de vida.

Por supuesto que soy una bruja y a mucha honra. Si no lo fuera no podría mantenerme joven siempre, ni atraer con mis filtros de amor a los caballeros que merecen la pena. Pero a él no, a él no quise atraerlo y aun así bebía los vientos por mí. Él no es digno ni de anudar los cordones de mis botas.

Ahora lo veo ahí a través de las llamas: su pánfila cara llena de satisfacción, creyendo que me ha vencido, que si no soy suya no seré de otro.

Qué pena las demás mujeres que van a quemar hoy junto a mí y que no podrán salvarse, es lo único que ensombrece este día dichoso.

Porque poco sospecha él que me embarga la felicidad tan solo de pensar que cuando él pestañee dos veces seguidas, desapareceré de su vista, dejando un par de mechones de mi cabello y un montoncito de cenizas por disimular, y solo volveré el día de su muerte para reírme de su crueldad inútil, para decirle con una enorme sonrisa de triunfo:

“Ahora tu alma me pertenece a mí, a tu bruja, a tu dueña eterna, y estás condenado a vagar por el mundo de las sombras junto a todos los que llamáis brujas a cualquier mujer, creyendo estar por encima de nosotras, envenenados por el odio de no poder poseer una libertad que no les pertenece: la libertad de las hechiceras de almas.”


¿Querés participar? Pinchá aquí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s