Concurso Fin de Año – Participante 17

Sed eterna

Mientras la mayor parte de los habitantes de la ciudad se preparan para iniciar un nuevo día, Martina regresa a toda prisa a la bodega abandonada que es su hogar desde hace casi un año. Camina a toda prisa, sin importarle estropear su impecable peinado o chocar contra algún transeúnte distraído. A cada paso, ella trata de ahogar a esos fantasmas que se han arraigado en su mente. Lo intenta una y mil veces, pero es imposible alejarse de ellos. Esos recuerdos jamás la dejan sentirse en paz, pero ella disimula esa intranquilidad como una profesional, tratando de siempre mantener una enorme sonrisa sobre su pálido rostro.

Al verla desde lejos, cualquiera pensaría que ella no es más que una mujer temerosa de llegar tarde al trabajo, pero si alguien tuviera el valor de acercársele un poco, esa persona podría ver el gran secreto oculto detrás de sus grandes ojos azules.

La vida no le dejó otra opción a la diminuta rubia para sobrevivir. Después de haber sido rechazada vilmente por su propia gente, las sombras de la noche la acogieron cariñosamente como una hija más, sin atreverse siquiera a cuestionarla. Nadie más, sino las criaturas que son repudiadas por la mayoría de la sociedad, la ayudaron a sanar sus heridas para así poderse poner de pie de nueva cuenta. ¿Qué importa haber dejado atrás una vida entre luces, si al final, de una forma u otra ella obtuvo una nueva oportunidad?

En un viejo baúl ha quedado encerrada para siempre la tímida profesora de escuela que estuvo a punto de fallecer, siendo víctima del ataque de un demente, que al parecer, no conocía la diferencia entre el bien y el mal. La silenciosa maestra se había ido para siempre, junto con el frío viento que se encargó de ahogar la última oración que ella intentó elevar desesperadamente hacia el cielo.

Ahora, sin lugar para lamentarse por lo sucedido, lo único que le queda por hacer a Martina es viajar por todo el mundo, buscando formas de satisfacer esa inmensa sed de sangre que le fue otorgada junto con su nueva vida. Aunque intente justificarse a sí misma de mil formas distintas, en el fondo ella sabe que su condición la pone al mismo nivel del hombre que casi logró arrancarle la vida. Después de todo, y dejando de lado cualquier sentimentalismo, en la vida todo se reduce a cazar o ser cazado…

 

Info sobre el Concurso aquí

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