Concurso Fin de Año – Participante 3

MI COMPAÑERA                                                           
            Leonor Silva había firmado un contrato en su empresa y emprendía un viaje de investigación en la siguiente semana. Habló por teléfono con su hermana Carmen, su única pariente, para avisarle de su pronta partida.
Carmen quedó asombrada cuando supo el destino; Leonor viajaba a la Antártida para realizar un estudio de suelo. Pensó que su hermana estaba haciéndole una broma. «Qué otra cosa más que hielo, agua y un frío de morir puede haber en la Antártida» dijo Carmen con cierta incredulidad. Leonor le replicó que los suelos tienen varios componentes; minerales, agua, aire, material orgánico e inorgánico. Con mayor curiosidad Carmen preguntó cuál era la finalidad de realizar esa investigación; a lo que Leonor le explicó que era necesario para saber cuáles eran los nutrientes que contiene el suelo, así como también los minerales para la alimentación de las plantas, para ver qué posibilidades había para la existencia de una vida vegetal. Carmen quedó pensativa y dudaba de hacer la siguiente pregunta temiendo de antemano que la respuesta no le iba a gustar. Al fin se animó después de un silencio que pareció eterno «¿Cuándo vas a volver?»  Leonor no se atrevía a responder la verdad porque temía la reacción de su hermana; casi entre dientes le susurró «Tres meses, son procesos largos. Hay que hacer extracciones, estudios, análisis, planificaciones.». Carmen no quería perder la oportunidad de hacer la pregunta inquisidora «¿Y cuándo vas a planificar tu vida?» La pregunta quedó flotando en el aire. La respuesta nunca llegaba cuando se trata de hombres. La comunicación finalizó con los saludos obligados.
El fin de semana siguiente Leonor se preparó para la expedición: cuadernos de notas, varios bolígrafos, mucha ropa de abrigo. El lunes a la madrugada, lista para la partida, se despidió de Carmen con abrazos y besos prometiendo escribir y llamar reiteradas veces.
En realidad fueron más de 7 horas de vuelo. El viaje se hizo más largo de lo esperado porque hubo varios pozos de aire, un cielo tormentoso que agitó el avión en varias ocasiones y hasta tuvieron que tomar numerosos calmantes para tranquilizar los nervios poco templados de los pasajeros.
Agradecidos por haber llegado sanos y salvos, los hombres se dirigieron a sus habitaciones a instalarse .Las mujeres también acomodaron su equipaje en el dormitorio de ellas. Entre bromas y risas entablaron una charla informal para mitigar el gran susto que vivieron durante el vuelo.  Más tarde recorrieron las instalaciones. El laboratorio tenía todos los instrumentos de medición y elementos de ensayo necesarios. Todo estaba perfectamente dispuesto para iniciar la labor.
Leonor estaba fascinada con todo el equipo que tenía el laboratorio donde realizarían los trabajos de investigación científica; ya deseaba planificar la secuencia de trabajos…pero todos decidieron iniciarla al día siguiente, después de una suculenta cena y un descanso reparador.
Antes de ingresar al dormitorio Leonor llamó a su hermana para informarle sobre su llegada, sin los detalles aterradores de su viaje para no preocuparla inútilmente. Carmen se alegró de saber de su arribo, pero igual seguía inquieta por la gran distancia que las separaba. Leonor le habló maravillas del lugar, sobre todas las comodidades que tenía, sobre el equipo y aparatos que disponía el laboratorio. Aunque quisiera que otro fuera su destino, Carmen se percataba que Leonor estaba viviendo su gran sueño y que estaba enamorada de su trabajo; le deseó éxitos en su labor y le pidió que se cuide del intenso frio abrigándose mucho.
A la madrugada y después del desayuno, todos salieron para iniciar el trabajo en la zona. El frío era intenso, en realidad…muy intenso. Gorros, orejeras, guantes y gruesos abrigos los protegían bastante Al cabo de unas horas cayó una fuerte ventisca, que se intensificó en breves segundos, dificultando la labor. Decidieron regresar al laboratorio. Les costaba avanzar. La ventisca los empujaba en sentido contrario con fuerza demoledora. Pesaban las piernas y algunos se arrastraban. Llegaron con dificultad. Todos…menos Leonor.
Y de pronto sentí que fui lanzada, como arrancada de cuajo, inexorablemente….  Leonor se quedó hundida en la nieve, sola, sin mí, sin su compañera de siempre, sin su sombra.
Info sobre el Concurso aquí
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