Cómo un pulgar puede arruinar mi tiempo libre

Estaba yo el otro día sin nada que hacer (para variar), cuando encendí el televisor y me puse a buscar alguna película a la cual despedazar vilmente y sin criterio alguno.

Mi televisor, el cual muy inconscientemente sirve para jugar a la consola y mirar Netflix (para las únicas dos cosas que sirve la tele, y que me parta un rayo si me equivoco y dejo la persiana abierta y las tijeras a la vista en un día de tormenta), desplegaba en la pantalla de esta última herramienta que mencioné (Netflix, no se distraiga, che!) una cantidad de información variada de mis gustos personales por asociación de géneros de películas que ya había visto, y sin comerla ni beberla (o sea sin pedirlo), me señalaba y ordenaba en una variedad de categorías (aunque reconozco limitadas), todo lo que me pudiera llegar a interesar ver, lo cual mi cerebro (comprimido por falta de agua y exceso de alcohol), interpretaba como una descarada capacidad que tiene la herramienta de retener datos que no le pido y aun menos yo puedo retener.

Ante tanta variedad y frente al innecesario recalco de que había visto la saga “Crepúsculo”, empecé a sentirme frustrada entre película va y película viene porque todas eran de un pomposo 5 estrellas, cuando yo lo único que quería era encontrar una “medio pelo” (de 2 estrellas en lo posible) y criticarla a troche y moche; criticarla por criticar. Vamos, a quién quiero engañar… nadie me paga por esto, lo hago de gusto y por gusto.

Bueno, sí, me perturbó el hecho de que se suprimiera el gris dentro de la paleta de colores, y que la escala de los grisecitos (las 4, 3, 2 estrellas) se quedaran sin trabajo de repente y fueran al seguro de paro, y termináramos yo y otros tantos, como los únicos perjudicados en este ciclo de vida laboral activo, el cual al único que se le saca dinero es al que aporta algo al estado.

Allí, mientras Netflix me trataba de idiota mostrándome todas sus galardonadas películas, entendí lo cínico que resulta calificar cualquier cosa con un dedito pa’rriba o pa’bajo, dentro de una sociedad en donde se agita la bandera de tolerancia y diversidad.

En fin, la reflexión duró lo que demoré en encontrar una película 5 estrellas con una fea portada para criticar…

Aún así quiero pedirles un favor: habiendo leído o no esta entrada, póngale un dedito pa’rriba, ¿sí?

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