Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 24

“Matándome de sueño en el pasar de mis estribos una noche de Abril, encuentro a tu rostro culpable de mi ausencia, de la mentira que envuelve mi conciencia, en la noche que traté de obligarme a huir de algo que no fueses tú. Pero este morir del mío no arrastra a un niño de tu cordura, como un  bastardo sin casa arropado en la marea que va y viene y va pero que nunca ha sabido marcharse. Y que hoy paseé cual fantasma por aquel lugar latente en las estelas de mi pasado, en el tranvía de mis memorias donde aún ahí solías amarme, en el que temblando y aquejumbrada lo hice más y quién sabe hasta qué punto es, perdón, fue verdad. Hoy estás entre mis confesiones, dolor mío, tinta indeleble, metal caliente y vaporino que me acaricia, que me asfixia y me dejará morir sin saber si viví en el ayer que vivo hoy sintiéndome muerta en vida mientras me castigo con tu canción una vez más y con sólo eso sé que serás el tormento que me hará volver a la vida, para lanzarme a tu abismo o empujarte hacia él. Y si tuviera un alma que no arda en este cuerpo devastado en putrefacción, le quitaría la melodía a tus versos, le borraría las huellas a los pasos que dimos que hoy me acechan en mi sueño, mientras descontaba las veces que me quedaba mirándote o tal vez mirándome a mí reflejada con mi angustia y el destino listo para quedarse plantado para siempre en ese lugar, apurando nuestros últimos segundos desgraciados, a mandar toda intención al abismo en el que me encontraba habitándote por equivocación, como un pasajero desconocido en tu interior, tal y como siempre me quedé siendo y tal vez así siempre vagaré por las habitaciones desoladas que hospedé junto con el compañero que nació de prejuicios de todas las veces que perdí la cabeza por miedo a perderte o tal vez fui yo la que nunca quiso perderme a mí y nunca sabré quién me quiso menos. Porque mis pulmones me han fallado al intentar imitarte desde aquel día y me han dejado ahogándome en esta noche vagamente nueva, porque todas para mí parecen iguales y las paso igual de sumida en adicción, plaga pensante y palpitante que me quita pulso, me brinda los insomnios  cuando no se supone que pueda costearlos y me invita a quedarme un instante más, mas yo perdí todos mis malos juicios desde que traté de convencerme de que todo iría bien contigo, aunque todo en mí arriesgue la sanidad que he luchado y por la que me he matado por recuperar en vida, una en la que el sonido de tus silencios no me hubiera desgarrado el alma al aire puro y duro y sin sentido que llevo puesto esta noche como una letra escarlata en mi pecho. Esta noche que me incita una vez más a pensarte lo que no debo y a pensar en el dolor que llevo presente en mis ojos, a cualquiera que se atreva a visitarme, a pasar al museo que expone el vacío que inunda mi vida desde que te llevaste las cicatrices que ahora debo desmentir y fingir que no están y que no formaron alguna vez parte de mi esencia como un aullido de la inocencia que tuve contigo. Que más que mías confesiones de bastardos sin habla que nacen de tu nombre y cobardía de raíz. Que le dan forma a mi destiempo y mi placer, al consumirme en vacíos que sean míos y ser mía desde que aprendí a no conformarme con algo menos que ser y suena distinto el aliento de antes al de ahora que no sé si me acompaña a mí o a tu viejo dolor.

Y ahora sé esta noche que jamás seré tu dolor. Y que ya no volverás a dolerme.”

 

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

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