Una elección madura

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Estaba desahuciada, quería irme. Tomé mi almohada para tener en donde apoyar mi cabeza y un muñeco para hacerme compañía, y salí. Salí por la puerta a la que apenas llegaba a abrir. Me fui dando zapatazos, pateando tierra y mirando al frente. A pocos metros me encontré con una esquina, era el momento de elegir. Amargada me senté en el cordón, abracé mi muñeco con fuerza y apoyé la cabeza en la almohada. No pasó mucho rato hasta que comprendí que no estaba preparada para semejante decisión, así que cansada esperé. Al otro día, desperté en mi cama.

Plural: 13 comentarios en “Una elección madura”

  1. A veces los niños son más maduros que los adultos.
    Linda historia, algo nostálgica y es fácil imaginar a la pequeña abrazando a su almohada.
    Besos Paula, feliz finde!!
    Pd: me faltó agregar que tu relato es onírico.

      1. Es madura, pero dan ganas de protegerla, porque es una niña pequeña. Es una historia de dulce y agraz y la escribiste muy bien.
        Feliz finde amiga. Un abrazo!!

  2. No es la primera vez que leo algo tuyo que me resulta increíblemente hermoso, pero a su vez tremendamente melancólico. Evidentemente tocaste una fibra que ni sabía que estaba en la vuelta.

    ¡¡¡AAAAAHHHHGGGGG!!! Creo que necesito Play Station y Jack Daniel’s.

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