Concurso – Confesiones de un bastardo – Participante 9

“Dreamers

Algunas cosas, para que sucedan, primero hay que soñarlas. Poco después de comer, el Almodóvar, un compañero de clase, me había avisado porque el “pelopolla”, un enano cabrón con el que compartía piso, sufría una intoxicación  de “rusos blancos” caseros por usar una leche que no estaba demasiado fresca,  no paraba de vomitar y  divagar sobre tonterías sin sentido en plan bio-neuro-ingeniería–post-humanista como si estuviera soñando despierto y decidí ir a verlo, más por curiosidad que por preocupación ya que no era la primera vez que sucedía algo parecido y aquellas resacas parecían más bien, una especie de disonancia cognoscitiva  mediante las que ideas místicas enraizadas en su  subconsciente salían a la luz para enfrentarse con la realidad agotándolo. Poco antes de llegar a su casa, un coche pasó a mi lado rápidamente y pude escuchar los primeros compases de “dreamer” de Supertramp deformado por el efecto Doppler y no pude evitar tener una extraña sensación de “déjà vu” de las  que te hace esbozar una ligera sonrisa y encogerte de hombros.

Cuando llegué al piso del  Almodóvar,  me dijo  que el “pelopolla” aún deliraba pero que estaba  más tranquilo y que él iba a seguir viendo una película mientras  que  el “fugas”, su otro compañero de piso, había ido a comprar Primperan a la farmacia. Decidí no perder más tiempo e ir a ver cómo estaba. Tras entrar, me acerqué lentamente mientras entornaba los ojos para adaptar mi visión a la penumbra reinante, tan sólo unos débiles rayos de Sol se filtraban a través de la persiana permitiendo ver de una forma más o menos clara la figura que permanecía sobre la cama. Todo  olía bastante a humanidad y el “pelopolla” estaba envuelto en sus sábanas de Oliver y Benji, al acercarme más se destapó movido por lo que parecía una arcada y pude ver que llevaba puesta una camiseta de Extremoduro, con una gran cruz invertida en la que se podía leer claramente “Soy Evaristo el rey de la baraja”, a pesar de la penumbra parecía estar sudando y bastante pálido, tras volver a acomodarse se quedó mirando fijamente un libro que tenía sobre  la mesilla balbuceando cosas sin sentido como  si lo hiciese a través de un rollo de papel higiénico de dos metros de largo.

Decía que estábamos en 1995 y que iba a empezar “Melrose Place”; luego que había  inventado el  signo de interrogación; opinaba una y otra vez que los árboles eran unos vagos porque no se movían e insistía en que quería dictarme  su testamento político. Decía que podía ver al cerdito pirata  al lado de aquel libro en la mesilla columpiándose encima de una gran rueda ardiente mientras me repetía entre lágrimas algo sobre que nos quitarán las flores pero no la primavera pero no lo pude entender del todo, después de quedarse un rato callado y con cara de imbécil, se levantó  ahora sí para ir corriendo a  vomitar. El “fugas” no tardó  en volver y el jarabe le hizo efecto al “pelopolla” que al final se quedó dormido, soñando seguramente con la “primavera”. Dejé el Primperán en la mesilla de noche y me fijé en el libro que tenía sobre ella, pude ver con cierta dificultad que se titulaba “Confesiones de un bastardo”  y lo cogí prestado sin pensar, con la esperanza de hallar respuestas, no lo echaría de menos en unos días. Tras ver que todo estaba  bien y despedirme del “fugas” me fui al salón para hacer lo propio con el Almodóvar, justo cuando estaba entrando, un diálogo de la película me llamó  la atención:

“-¿No es maravillosa la revolución cultural de Mao?. Todo Pekín inundado, por millones de jóvenes con el libro rojo en las manos.”- Decía un personaje, entusiasmado.

“-Sería una auténtica revolución cultural si cada joven llevara su libro preferido”.-  Respondía otro.”

Me  quedé atónito y no pude más que mirar  hacia el libro que llevaba en la mano soltando una medio sonrisa. Por curiosidad le  pregunté al Almodóvar· qué peli era aquella, -“Dreamers” me dijo, y aquella medio sonrisa se convirtió en una sonrisa  completa.”

Tienen todo el mes de Abril para participar

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://hazmepoeta.com

Info sobre el concurso: Concurso – Confesiones de un bastardo

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