Concurso Enero – La sombra dorada – Participante 18

La umbría del oro

En el espacio previsto para dos presos se hacinaban seis personas. Algunos ya estaban despiertos, saludando a los acontecimientos del día, por muy insulsos que fuesen, para que los saque de su cotidianía.
—¡Vamos, Aulos, que hoy te toca!
El interpelado atendió a la llamada mientras se deshacía de la abstracción que le provocaba la forma cambiante de los reflejos áureos que se proyectaba sobre la pared de la celda. Su forma e intensidad cambiaba a capricho de las nubes que iban paseando ante el sol.
—Ya iba tocando, ya —respondió sonriendo.
—¡Aulos, caaaaaabrón! ¡Que te vas y nos dejas! ¡Aguárdate aquí un poquito con nosotros! —le interpeló otro de los compañeros.
Aulos fue a recoger el adorno dorado que ponía en el lugar adecuado para despertarse todas las mañanas con el juego de luces que Maese Helios quisiera regalarle. Era aquel un pequeño lujo que le permitían sus camaradas; según decían, lo usaba para saciar su ansia por el oro.
—¡Aaaaaaulos! ¡Aaaaaaulos! —El coro de delincuentes acompañados de percusiones varias saludó al que durante cinco años había compartido penalidades con ellos.
Aulos pasó saludando como el papa a todos por el pasillo camino del comedor. A pesar de lo introvertido que era, o por serlo tanto, tenía la habilidad de relacionarse un poquito con todos para pasar desapercibido.
Además, era consciente de que no era el más listo, ni mucho menos. Había un par de falsificadores que sí que lo eran de verdad. Te podían hacer cualquier virguería: lo mismo un documento de identidad del país que se les pidiese que una tarjeta de crédito. Hasta cuando los detuvieron pudieron reducir negociar la estancia en ese peculiar hotel gracias a sus tremendas dotes para la mentira.
Se sentó, como siempre, con Alexei, un falso ruso que ejercía de proxeneta incluso en la cárcel.
—Cinco años, ¿eh?. Seguro que se te han pasado volando.
Aulos sonrió callado, condescendiente, como siempre.
—Cinco años y sin botín. Un atraco fallido a una casa de empeño de oro. ¿De verdad pensaste que podrías escaparte de allí? —y con un guiño añadió, repitiéndose: —Estás loco. O estabas loco.
Aulos volvió a sonreír.

***

Entró, ya siendo un hombre libre, en el establecimiento y se dirigió a un recibidor minimalista de muebles angulosos blancos, grises y rojos acompañados de policarbonatos y aceros varios. La recepcionista, mona ella, un accesorio más del mostrador adornado con tiras led a la última, le habló:
—Caballero, el señor Ruipérez le atenderá enseguida. Pasé por allí.
Un «emprendedor anglortera» repeinado hacia atrás y con un traje más caro que útil le tendía la mano conforme penetraba en el despacho.
—¿Qué tal? ¿Cómo estamos? Tiene su lingote preparado ya, mírelo.
Encima de la mesa había una cajita bastante baja de madera, abierta. En su interior, un rectángulo de tejido plástico protector rodeaba un trozo de metal del tamaño de medio mando de la tele. Dorado, brillante, pulido, ahí había un quilo de oro.
El señor Ruipérez tomó la cajita sagrada y con un mimo exagerado se la pasó a Aulos.
Éste miro el pedazo metálico con ansia exacerbada unos segundos. Después, el gesto le tornó más reflexivo. Con extremo cuidado cubrió el lingote con el tejido y cerró la cajita. La introdujo en su bolsillo y miró inquisidor a Ruipérez.
—Pase por recepción.
Quizá deformación de delincuente, dirigió la vista hacia la puerta. Cinco metros, cabina de bloqueo automática y «cosas raras» en el techo que no sabía ni lo que eran. Habían mejorado mucho la seguridad desde que tuvo que dejar el mundo de los normales.
—¿Me permite el «deneí»? ¿Y la tarjeta?
Se los mostró.
Por fin iba a tener oro.
Aunque se gastase todo lo que había ahorrado en la cárcel trabajando para el estado, aunque a partir de ese día pasase hambre, lo tendría. Su vida se convertiría en una sombra dorada.

 

Conocé más sobre el autor y su obra en: https://lordalceblog.wordpress.com/

Más sobre el concurso: Concurso Enero – La sombra dorada

*Recuerden respetar el anonimato

Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s