I’m lovin’ it!

Salir a cenar en buena compañía es una de las dos cosas que más disfruto.

Habiendo terminado la cena y sin más que una simple sobremesa, me percaté de cierta presencia próxima. Un joven de no más de 25 años, disfrutaba de una copa de vino mientras entre sus dedos reposaba un puro de tamaño importante -estábamos al aire libre-.

Dicho comportamiento, originó entre nosotros, mi acompañante y yo, la siguiente conversación:

– No recuerdo haber salido a comer solo ni una vez.

– Yo tampoco, debe tener su encanto.

– En algún momento me gustaría hacerlo.

– Deberías hacerlo. Es más, yo también.

Antes de irnos del restaurante, le dediqué una última mirada furtiva al individuo que había causado tal desenlace.

Desconozco cuánto hacía desde que su plato reposaba colmado de unos exuberantes sorrentinos, tampoco cuánto que el vino permanencía con la misma medida en la copa, que incómodamente reflejaba el flash de las irreverentes selfies que se tomaba.

A la mierda reflexión.

Anuncios

45 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s