Convocatoria #1 – Participante 8

Consejo para la vida laboral:

“A la hora de presentarse a una prueba psico-laboral, es de esperarse que la misma incluya las más increíbles dosis de imbecilidad en su planteamiento, siendo vital estar preparada para afrontar la situación de manera correcta.

Es irrelevante si la cosa viene de preguntas con múltiple opción, entrevista con la alta gerencia (y/o allegados al club de fútbol) o una serie de preguntas y dibujitos preocupantemente semejantes en su propuesta y estilo a los que nos ponía la maestra en edad preescolar.

La base del asunto es siempre la misma y por sobre todo, de lo más sencilla: evite intentar agradar al evaluador.

No mienta, no se haga pasar por sabia y ante todo, evite fingir que usted es una buena persona. Se lo digo yo, que soy un asco de ser humano y por tanto en mi condición de tal, me tomo el atrevimiento de asumir que todos los demás lo son, en mayor o menor medida, incluido el ya mencionado evaluador.

Más le diré, mi muy señora y hasta me atrevo a llamarle amiga, que es una certeza absoluta el hecho de que a este infeliz no le importan sus sentimientos ni los de sus demás empleados, y poca importancia le dará a ese dibujito que le mandó a hacer de usted bajo la lluvia, agarrando desesperadamente un paraguas tal cual nos han repetido hasta el hartazgo que hagamos, como si en el propio utensilio residiese todo símbolo de la sensatez e integridad que se espera de un empleado modelo.

¡Eso es todo viru-viru!

Lo hacen para reírse de usted, para comprobar que es capaz de seguir hasta la más implícita de las órdenes, incluso antes de trabajar en la empresa. Y por si fuera poco, disfrutan observando cómo le salieron torcidas las varillas del paraguas de lo fuerte que apretó el bolígrafo sobre el papel, marcando ocasionalmente la mesa del miedo, los nervios y la ligera subida de presión que se le vino durante la prueba, probablemente a causa de los 10 o 12 cigarrillos que se fumó mientras esperaba afuera.

Dese cuenta, le están midiendo el nivel de sumisión y usted está entrando como por un tubo. ¡Despiértese, carajo! Si tiene que pasar por todo eso para entrar ahí, lo va a tener que seguir haciendo para siempre. Usted no quiere trabajar en un lugar así, no si tiene que mentir para entrar.

Haga la prueba, dibújese sin paraguas, caminando por los charcos con una mano en el bolsillo y un cigarrillo en la otra.

Yo lo hice una vez y me llamaron igual. Lamentablemente tuve que rechazar la propuesta porque ya estaba trabajando en la oficina donde me encuentro hoy en día, la cual dicho sea de paso, odio al punto que la dentista me ha dicho que se me gastaron varios dientes de tanto apretarlos.

En esa prueba de ingreso dibujé un gatito.”

 

Recuerden respetar el anonimato. Gracias!

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