Cómo ser evasiva…

y no morir en el intento – Parte II

Situación

Estas cansada de que tus “cuartos traseros” sean el objeto de atención caaaaada vez que tus compañeros están almorzando…y desgraciadamente el baño queda de pasada? Y por supuesto no te quieres aguantar… y no lo vas a hacer, de ninguna manera!

Solución

Abres la puerta de la oficina como cualquier ser humano, pero sonriente con aire victorioso, como si tuvieras un ventilador de frente y tu pelo flameara cual pelo de pony al trote. Automáticamente y como de costumbre, 12-13 de los 16 hombres giran la cabeza y te sonríen, dicen alguna pavadita amistosa bla bla bla, a la cual recompensas con un “buen provecho” (como te enseñó tu madre). Luego das 2 o 3 pasos en dirección al toilette, y cuando tu septuagésimo octavo sentido te dé aviso de que tu culo está siendo sobre-observado por más de la media, giras sobre tus pies suavemente, les haces una reverencia de película, das 2 o 3 pasos marcha atrás con tu torso aún levemente inclinado, acompañado por supuesto de una sonrisa sumamente amplia y honesta (sobretodo honesta), y mientras te enderezas, te volteas  y continuas por la recta final hacia el baño, pero ésta vez sabiéndote ganadora entre risas y montones de aplausos.

Resultado: Éxito total, te seguirán mirando el culo, pero serán más sutiles en el acto.

Continuará…

GARANTIZADO

100% de efectividad en todos los casos.

Cómo ser evasiva… – Parte I

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9 comentarios

  • Qué paciencia Paula!!! En situaciones así pasó vergüenza ajena. Yo en tu caso creo que hubiese “soltado” alguna “lindeza”
    Un saludo Paula y buen fin de semana.

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  • Di que si… con mucho arte!!!

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  • Regla número uno del stand-up: hacer referencia de inmediato a lo que está pasando en la sala. De lo contrario, la situación se cae de pico y no para de ir en picada una y otra vez.

    Lo tuyo fue un gol de media cancha. Estoy seguro que ahora están más incómodos ellos que vos. Feliz viernes.

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  • Veo dos mínimos inconvenientes a tan arriesgada acción estratégica.
    El primero, que el nivel intelectual de los varones presentes no les permita apreciar en su totalidad el extraordinario desplante, y que se consideren invitados a seguir en esa misma línea de actuación.
    El segundo, que al realizar la reverencia puede que exhibas el escote en demasía, lo que no haría sino empeorar el problema.
    En consecuencia, corres el riesgo de contribuir a la viralización (la virilización parece sobradamente demostrada) de la acción de visualización de la zona de tu espalda a la que ya no se le llama así. Por otro lado, y como a las armas parece que a veces las carga el diablo, podría correrse la voz de que estás conforme con la voyeurización.
    ¿Y si les mandas a hacer puñetas?

    Le gusta a 1 persona

    • Buen punto. Por suerte aquí es invierno y no llevo escote, de todas formas la veo difícil para tan siquiera querer llevar uno a razón de tan ilustres compañeros. Por otro lado, mi movimiento estratégico acompaña años de experiencia en el trato varonil que éste ambiente conlleva, es sólo para entendidas en la materia; debo incluir en ésta pericia tales advertencias, gracias Antonio. Y no, la costumbre me ha revelado que no sirve mandarles a hacer puñetas, aunque ganas nunca me faltan.

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