El puto Codo

No me malinterpreten, si hay algo que odio es la vulgaridad….pero hay gente que la merece.

Mientras me acomodaba en el humilde asiento, y digo humilde en sinónimo de modesto, pensaba en los múltiples beneficios que tiene sentarse al lado de un gordito cuando se logra ese equilibrio temporal de masas entre ambos cuerpos. En los 30 minutos de viaje me proveyó: calidez, calma, cobijo, silencio y comodidad, 5 cosas que otra persona no me supo brindar en el viaje anterior. Algunas veces detecté movimientos periféricos, a lo que respondí con una actitud de plena relajación muscular en muestra de lo agradecida que me sentía por su respuesta solidaria, no quería incomodarlo luego de todo lo que me brindaba…dudo que él se estuviera imaginando del agotamiento mental del cual mi novio estaba zafando luego de la lucha con el protuberante codo en mi primer viaje, que a falta de exceso…ocupaba más de cuarta parte…y pensé: ésta señora no sabe los beneficios que un acompañante randómico le podría haber brindado en una noche como éstas…allá ella y sus putas manos en sus putos bolsillos.

Anuncios

3 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s